Una de ellas, la Hermandad de la Sentencia, viven las últimas horas desde nueva casa de hermandad, que hoy ha sido bendecida por el obispo de Córdoba
Córdoba, al igual que muchas localidades de la provincia, se encuentra expectante ante la incertidumbre del tiempo que prevalecerá en el Lunes Santo. Muchas hermandades se encuentran pegado a los móviles, consultando la previsión del tiempo a través de distintas aplicaciones. Una de ellas es la Hermandad de la Sentencia, que aguarda con nerviosismo la posibilidad de llevar a cabo su ansiada salida procesional. En el corazón de esta espera se encuentra el hermano mayor, Rafael Salamanca, quien nos ha recibido en esta mañana fría y gris en su nueva casa de hermandad, que además hoy ha sido bendecida por el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. Sus titulares ya preparados en sus respectivos pasos, como Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, una obra magistral de Juan Martínez Cerrillo del año 1944, y María Santísima de Gracia y Amparo, una imagen anónima del siglo XVIII. Especialmente impresionante es el paso de palio, porque este año ha ganado en altura haciéndolo aún más majestuoso, con la reciente modificación en la altura de sus varales, una posibilidad que ha brindado la nueva disposición de la casa hermandad. Salamanca, visiblemente emocionado, compartió la tensión que embarga a la hermandad ante la incertidumbre del tiempo. Conscientes de que el mal clima podría frustrar sus planes, el hermano mayor expresó la dualidad de sentimientos que experimentan en este día. Por un lado, la emoción de llevar a sus titulares a las calles de Córdoba en un acto de fervor y tradición arraigada; por otro, la preocupación ante la posibilidad de tener que aplazar su estación de penitencia. «Por muy duro que sea, siempre se antepone el rico patrimonio de nuestra Hermandad».Con el pronóstico meteorológico pendiente como una espada de Damocles sobre sus cabezas, la Hermandad de la Sentencia, al igual que muchas otras, aguarda con esperanza y temor el desenlace que marcará el destino de su salida procesional en el Lunes Santo. En un día marcado por la fe, la tradición y la incertidumbre climática, los cofrades se preparan para afrontar cualquier desafío que se presente en su camino hacia la veneración de sus sagrados titulares.