Este viernes, 1 de noviembre, se cumplen 269 años del maremoto que, fruto de un movimiento sísmico con epicentro en Lisboa, llegó hasta nuestras costas con algún tipo de efecto allá en 1755. La memoria colectiva queda en la costa gaditana, que cuenta con enclaves especialmente sensibles a la posibilidad de que se repita este fenómeno.
Y, entre esos sitios que podrían temer resultados dramáticos si no se prepara de algún modo ante ello, llama la atención Chipiona que, justo este primero de noviembre, celebra un simulacro de emergencia en las playas de Regla y Cruz del Mar. Constituye una llamativa operación con activación de las sirenas del litoral aunque sin necesidad de respuesta de los ciudadanos.
Qué capacidad tengan los municipios, desde sus limitaciones, para prepararse ante algo de esta naturaleza, es lo que testamos con un especialista: José Antonio Aparicio, presidente del Instituto Español para la Reducción de los Desastres. Escúchalo aquí.
Desvela la fortaleza real que tuvo aquel maremoto de Lisboa, advierte sobre ciertos mitos y efectos temidos que realmente requieren mucho más de lo que sea común esperar, advierte de los medios que los municipios pueden tener a su alcance y de la actitud de colaboración de los ciudadanos si llegara la ocasión.
Aparicio es, además, autor del libro ‘1755: el maremoto que viene’. No puede ser más revelador que en su título se una el año del maremoto de Lisboa con lo que tenga que venir en un futuro. Hay que estar preparados.
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