Dos tercios de las médicas españolas han visto o sufrido personalmente situaciones de discriminación por su género, una brecha que se hace notar por ejemplo en la precariedad: la mitad de estas profesionales tienen contratos interinos o temporales, el doble que los hombres.
Dos tercios de las médicas españolas han visto o sufrido personalmente situaciones de discriminación por su género, una brecha que se hace notar por ejemplo en la precariedad: la mitad de estas profesionales tienen contratos interinos o temporales, el doble que los hombres.Así se desprende de la última encuesta del Observatorio de Género y Profesión del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) en la que han participado casi 5.000 de toda España de todos los ámbitos asistenciales y franjas de edad y que ha presentado este jueves su vicesecretaria, Rosa Arroyo.De acuerdo con los datos expuestos, el 44,5 % de los participantes declara haber presenciado una situación de discriminación por género; atendiendo solo a las mujeres, el 66,6 % las han visto, sufrido, o ambas cosas, la mitad de ellas en primera persona o en otras compañeras. El primero de los motivos que mencionan es la mayor necesidad de conciliación entre las mujeres, seguido por una mayor dificultad de acceso a los puestos de gestión o dirección; menor reconocimiento por parte de superiores; peores condiciones laborales; acoso laboral y discriminación salarial.Un tercio (33,3 %) de todos los profesionales dice haber padecido algún tipo de agravio o perjuicio por parte de sus jefes, aunque ellas más (39,3 % frente al 26,8 %). La mayoría se produce en las edades por debajo de los 50 años.La encuesta, elaborada entre los pasados octubre y enero, confirma el doble de eventualidad en las mujeres que ejercen la Medicina: el 40,3 % de los entrevistados tiene contratos de interinidad o temporales, pero en ellas asciende al 50 % frente al 25,3 % de ellos. Asimismo, el 16,6 % del total de la profesión médica está acogida a algún tipo de reducción de jornada; los hijos es el motivo para el 81 % de las médicas pero solo el 10 % para los médicos.Motivo al que sigue el la «calidad de vida», aunque en este caso los porcentajes se invierten notablemente, representando un 70,1 % para los hombres frente al 32,1 % de las mujeres. Esta reducción tiene un impacto negativo para la vida profesional de la mitad de las mujeres y para el 18,8 % de los hombres.Dos de cada tres facultativos afirman que han vivido o han visto situaciones de desigualdad salarial, pero la cifra aumenta al 33,2 % en las médicas.Para revertir esta situación, el 70 % propone que valorar el currículo de forma anónima según capacidad, méritos y objetivos es una de las medidas más adecuadas, seguida de tribunales paritarios, incorporar a las mujeres en función de criterios de paridad y mejorar las medidas de conciliación.Las médicas son además más susceptibles de sufrir el llamado síndrome del impostor, ha añadido la jefa de servicio de Bioquímica Clínica en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Montserrat González.El síndrome del impostor es una situación que se genera en algunas personas que llegan a un nivel académico, social o de reconocimiento relevante pero piensa que es un fraude y que el éxito obtenido se debe a factores externos o a su suerte y no a sus habilidades; es más prevalente en mujeres porque, a pesar de todos los avances, ha ido alcanzando puestos más importantes.La profesión médica es «especialmente vulnerable» porque es muy vocacional, sin horarios, con un ambiente muy competitivo desde estudiantes y mucho trabajo fuera del horario laboral con cursos, investigaciones… La sociedad asume además que el acto médico debe ser perfecto, por lo que no hay felicitaciones por el trabajo bien hecho sino reclamaciones ante un fracaso, ha explicado la doctora.Y es más visible por la feminización de la profesión, ha concluido González antes de advertir de que este problema puede generar depresión, ansiedad, agotamiento y «burnout».

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