A pesar de la presión de las CCAA, los científicos apuestan por retirarla, con excepciones, cuando la incidencia acumulada esté entre los 100 y los 50 casos por cien mil habitantes
En Europa, la gran mayoría de los países han optado por eliminar la prohibición, en algunos casos con salvedades, teniendo incidencias muy superiores a la española. Dinamarca fue el primero en retirarla, con una incidencia acumulada a día de hoy de 2.984 casos por cada 100.000 habitantes: Su uso no es obligatorio desde el 1 de febrero. Finlandia, Noruega y Reino Unido, le siguieron y los contagios ha ido repuntando hasta situarse entre los 1.116 casos de Irlanda y los más de 2.000 de los finlandeses: solo es obligatoria en la sanidad. En Austria solo es obligatoria en el transporte público, farmacias y supermercados, desde hace 15 días: su tasa de incidencia se ha situado en más de 6.000 casos. Suiza, con 4.200 casos por cada 100.000 habitantes, la suprimirá cuando acabe el mes de marzo. Bélgica y Francia, con cifras superiores a los 1.000 casos por cada 100.000, también la han retirado, igual que Países Bajos, dónde los contagios han repuntado más allá de los 5.000 por cada 100.000 habitantes.El caso españolEn nuestro país, a día de hoy la incidencia es de 445 casos por cada 100.000 habitantes, un poco más alta que en el último recuento: repunta, posiblemente por el sub linaje de Ómicron, tras la estabilización de los contagios que abrió el debate sobre la retirada de la mascarilla.A pesar de la presión de las comunidades autónomas, epidemiólogos y expertos en salud pública siguen advirtiendo del peligro que supone para la población retirar las mascarillas en espacios cerrados, en especial donde hay mucha gente. Ha sido Madrid, el primer territorio en pedir al gobierno que aborde de inmediato su retirada. En los últimos días se han sumado Cataluña, castilla y león, Galicia y Extremadura, que reclaman “una hoja de ruta”, para abordar su retirada paulatina.¿Qué opinan los científicos?Hemos recurrido a Manuel Franco, portavoz de la Sociedad española de salud Pública, que se ha mostrado tajante y asegura que “en una situación en la que no se ha acabado la pandemia, y está repuntando, no es momento de tomar esa decisión, es muy probable que haya que aumentar las medidas, porque estamos viendo que en otros países que sí la han retirado, el contagio sube a gran velocidad”.Observa el experto lo que ha ocurrido en los países europeos y en nuestro propio país, donde hay un leve repunte, pero sobre todo, donde se ha estancado el descenso de la curva.Franco apuesta por empezar a plantear esa “hoja de ruta” que empiezan a reclamar las comunidades autónomas cuando “la incidencias sea de 100 o de 50 casos por 100.000 habitantes, cuanto más bajo mejor, y estamos muy lejos, siendo muy realistas lo veo lejos todavía, por desgracia, porque creo que la mascarilla en ámbito educativo crea problemas muy serios”.Al temor por el repunte de casos en los países europeos donde se ha retirado se une ahora la expectativa de lo que está ocurriendo en China, donde la pandemia ha repuntado. Franco nos asegura que la comunidad científica está expectante “porque no sabemos lo que nos va a venir de allí”.El microbiólogo Víctor Giménez Cid coincide con Franco en los números para empezar a pensar en la retirada de las mascarillas. Para el científico no es momento ni de debatirlo porque “tampoco era el momento cuando estábamos planteándolo, cuando la tendencia era a la baja. Si somos prudentes tenemos que esperar a incidencias por debajo de los 50. Ahí sí se puede intentar prescindir de esas barreras. Pero no estamos ahí. Si antes era prematuro, ahora es para pensárselo”.La prioridad, según su punto de vista sería poner el foco en “: actualizar las vacunas y tenerlas a tiempo. Actualizar es fácil pero el problema es llegar a tiempo… no nos da tiempo a producir millones de dosis antes de que el virus esté ya circulando masivamente. El problema es ganar la cerrera a las variantes”.Ha mostrado su preocupación por las variantes futuras porque “mientras el virus circule las habrá” y en lo que podamos importar de Asia,La tendencia en EuropaEl profesor de la complutense Giménez Cid reconoce que en Europa la idea es “gripalizar” el virus, incluso “catarralizarlo”, intentar “normalizar la situación e incluso asumir un porcentaje de ingresos en UCI e incluso DE fallecimientos sin llevarse las manos a la cabeza, por muy dramático que suene”. La tendencia es “a ir retirando medidas, pero con vigilancia importante. Puede ser punto de inflexión nueva variante con más capacidad de contagio, como subvariante de omicron, que parece ser el responsable de este repunte en España,… de cómo sean esas variantes y como las veamos venir va a condicionar si hay que reforzar medidas, si no ocurre yo no veo previsible que ningún gobierno europeo vuelva a medidas duras, porque mientras mantengamos un buen nivel de inmunización el virus no es tan peligroso”.Ninguno de los dos expertos se atreve e hacer un futurible sobre cuando el virus se convertirá en endémico, como una enfermedad respiratoria más con las que convivimos desde hace años. Y recuerdan que para algunas personas puede convertirse en un autentico calvario padecer la enfermedad e incluso puede matarles.Pedagogía para el futuroEl microbiólogo apuesta porque se haga una labor pedagógica para que la sociedad se conciencie sobre el uso de la mascarilla, ahora, cuando se levante la obligatoriedad y en el futuro. “Más que quitar u obligar-propone- debemos explicar porqué hay que usarlas: para evitar transmitir enfermedades a los demás, y sobre todo determinas quién debe llevar mascarilla: todos lo que sean conscientes de que han sido contacto de riesgo de manera consciente, o que tengan cualquier síntoma, sea una gripe, un catarro, cualquier infección respiratoria, si se levanta con tos o con mocos, lo suyo es que salga a la calle con mascarilla a lugares muy frecuentados, porque si no va a estar diseminando ese virus, pero paciencia porque no es el momento.”Tanto el experto en Salud Pública como el Microbiólogo coinciden en pensar que el tapabocas ha llegado para quedarse, que en el futuro, cuando la pandemia sea una mala pesadilla, seguiremos utilizándolo para preservar a los demás de nuestros virus.“La mayoría de nosotros-explica Víctor Jiménez- nos hemos acostumbrado ya a salir a lugares muy poblados con mascarilla. Si logramos institucionalizar eso, la gente seguirá usándola para evitar cualquier contagio Ante cualquier brote epidémico de infecciones respiratorias. Deberíamos ser consciente que uso mascarilla es esencial, y en los entornos urbanos se va a seguir usando”.Estas es la opinión de los científicos. Veremos lo que deciden los políticos.

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