Una enigmática elástica con el dorsal 23 que formó parte de la expedición de Cartagena volverá a tener uso en estos frenéticos e ilusionantes días para el cordobesismo
La camiseta es la piel del aficionado. Un trozo de tela estampado con los colores que se deben sudar para estar en paz con uno mismo. Unos la sudan sobre el verde y otros desde su localidad. Unos la sienten y otros las compran y las venden. Hay camisetas más legendarias que otras, pero ninguna es más hermosa que la que sentimos como nuestra.El 30 de junio de 1999 el Córdoba C.F. ascendió en Cartagena. Lo hizo rompiendo muchos adjetivos y a contramano de la lógica. Ganó en un estadio donde nadie lo había hecho y ante un rival al que le faltaba un único punto para celebrarlo. Además, lo hizo remontando un imaginativo penalti con el que fue castigado.25 años después de que arrancara el play-off que desembocó en aquel inolvidable ascenso nos citamos en Las Tendillas con Rafael Barroso. Es temprano, pero ya hace calor. Él lleva casi tantos años de cordobesista como de vida. En 1999 tenía 21. Lleva en una bolsa un pedazo de historia que saca con mimo antes de enfundársela. Es una de esas camisetas que Rafael Márquez Campos incluyó en el autocar con el que se viajó al Cartagonova. Tiene un gramaje considerable. Pesa lo suyo. Es hermosa. Verde con detalles blancos. Se retrata y nos contesta sobre lo que significa este momento: “Es revivir el pasado. Aquí celebramos el ascenso que cambió nuestra mentalidad de loser y nos metió en el fútbol profesional. Tener esta camiseta en las manos y en este lugar… como cordobesista es muy grande”.Rafael Barroso trabajó en el Córdoba y, de hecho, vivió desde dentro del club el ascenso de 2007. Sin embargo, para él, lo sucedido en Cartagena fue “el ascenso”: “Sí. Creo que para la gente de nuestra generación sí. Ya tenía uso de razón en 1984 cuando el ascenso de Tercera a Segunda B, pero cuando la gente de nuestra edad después de tantos años vimos que había algo más que los play-off y que cuando menos te lo esperabas, diste el salto… a todos se nos quedó a todos en la mente. He vivido otros ascensos, incluso dentro del club, pero como lo de Cartagena no hubo nada”.El ascenso de 1999 fue «el ascenso»Una simple búsqueda por internet permite comprobar que camisetas retro de otros “Córdobas” menos exitosos que el del 99 cuestan un dineral. Y más si han sido “match worn”, es decir, usadas por los futbolistas. La que lleva Rafa Barroso lleva a las espaldas el dorsal 23 y se la han prestado (luego iremos con eso). Le preguntamos lo que costaría esa elástica para un aficionado de verdad: “Ilimitado. No le pongo valor a esta camiseta. Lo mismo en e-bay cuesta 300 o 400 euros, pero para todo cordobesista tiene un valor sentimental muy grande. Todo cordobesista que se precie guardará esta camiseta hasta el fin de sus días”.Profundicemos. Si la camiseta no es de Rafael Barroso, ¿de quién es? El responsable de que esta historia textil esté teniendo lugar es Ramón del Olmo. Del Olmo fue un árbitro cordobés que se retiró cuando vio que no podía llegar a Primera y que llegó a tiempo para ser delegado del Córdoba un año. Ése año. Imposible mejor elección. La temporada 98-99 fue muy emotiva por inesperada: “Nadie nos daba por ganadores, porque Manuel Oviedo se hizo cargo del club en una situación económica muy delicada. Hay veces que con la ilusión y las ganas se consigue más que con grandes aportes económicos”.Todo cordobesista que se precie guardará esta camiseta hasta el fin de sus días”.Además, como acababa de ser árbitro los jugadores, a los que quería mucho, “cuando las cosas no iban bien no me decían nada, pero cuando el árbitro se equivocaba me miraban a mí unos más sarcásticos y otros más protestones”.El 30 de junio del 99 Del Olmo formó parte de la expedición cordobesista. La cosa empezó mal, Rodado Rodríguez castigó al Córdoba con un penalti riguroso, pero luego estuvo valiente. Como lo estuvieron los héroes de ese ascenso por el ambiente en la previa. Eso sí, el entonces delegado reconoce que acabó imperando la deportividad: “Aquello fue una encerrona, en el hotel había mucha gente metiendo ruido para molestar. El recibimiento fue muy fuerte con la salvedad de que yo pensaba que tras el partido nos iban a matar y fue todo lo contrario. La afición del Cartagena nos aplaudió y nos dijo que así se gana”.Pero esto nace de una camiseta y queremos saber más de ella. En realidad no es una, que son dos. Así explica esta historia Ramón del Olmo: “Lo único que recuerdo es que nos la regalaron cuando acabó aquello. Tengo dos camisetas de aquella ocasión. Una fue para cada uno de nuestros hijos Daniel y Ramón. Formaba parte del material deportivo para esa jornada. No recuerdo si estaba asignada para un jugador. Estuvieron en Cartagena, eso seguro porque me las dio Rafael Márquez”.La camiseta la usará Daniel Del Olmo para animar a su equipo en estos play-off de ascensoCinco lustros después una de esas prendas va a tener utilizar. Habían estado como el arpa de Bécquer en un rincón oscuro olvidadas, pero su hijo Daniel, amigo de Rafael Barroso y a quien se las prestó para las fotos, las va a lucir en estos días señalados: “En mi despiste había perdido el hilo y a partir de entonces las tenía en el olvido. Me lo ha tenido que recordar mi hijo. Imagino que o esta jornada o la siguiente será lucida en los partidos del play-off de este año. Presumo de correr o salir a andar deprisa con ropa de entrenamiento de aquella temporada. Eran prendas que sólo las teníamos nosotros. Ni los jugadores”.Una cosa más del señor Del Olmo. ¿Qué recuerdo le queda de esa gesta cartaginesa? Pues que la alegría le dotó de una fuerza inusitada: “Además de la alegría por el ascenso, yo estaba recién operado de menisco y tengo las fotos en Cartagena dando salto como un niño chico con un menisco que estaba recién operado. Esa alegría te hace olvidar que tienes una pierna en malas condiciones”.La tercera pata de esta mesa es una de las principales culpables de que todo esto tenga sentido. Óscar Muñoz Ventaja, de formidable golpeo, anotó el 1-1 de aquel encuentro que terminó 1-2. Ahora tiene 250 chiquillos a su cargo en una escuela de fútbol y también lleva el benjamín B del Real Jaén, ciudad en la que vive. Asume que “al principio no éramos conscientes de lo que habíamos logrado. Habíamos hecho historia y con una gran cantidad de cordobeses en la plantilla”.Su historia, la de aquel Córdoba, puede servir de aviso para este Córdoba. A diferencia de lo que se vivió en 1999 el equipo blanquiverde parece ahora favorito por su brillante segundo puesto. Óscar alerte: “El fútbol te pone en tu sitio siempre. Si vas de gallito te la puedes llevar rápido. En un play-off se igualan las fuerzas”.Esa camiseta tiene un significado especial y un sentimiento. Quien la tenga o se pueda hacer con ella se puede decir que ha triunfado”. Ventaja mantiene la relación con varios compañeros. Con Jorge García, Nacho Garrido… Hablan por Facebook de tanto en cuanto. ¿Y su camiseta? ¿La conserva? Por supuesto: “La camiseta de ese partido la tienen mis padres junto con las botas de ese partido. Esa camiseta tiene un significado especial y un sentimiento. Quien la tenga o se pueda hacer con ella se puede decir que ha triunfado”.Triunfo. Lo que mueve a las masas. Lo que invita al recuerdo. Lo que convierte un trozo de tejido sintético en una manta de sueños. ¿Quién sabe si en estos momentos en León hay una camiseta esperando que alguien, en 2049, se la ponga para sentir lo que era y que vivió en unas tardes de gloria de junio de 2024?

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