La Dama de Cubero y Culcas, el guerrero íbero del Cerrete de los Lirios, me citaron en El Bomborombillos. No te comprometas con nadie el viernes al mediodía. ..
…Nos inscribimos como pareja de hecho y queremos que tú nos acompañes. Luego lo celebramos juntos”. Los felicité. Formaban muy buena pareja. “Hemos pasado de habladurías, chismes y críticas. Nos queremos. Además de cuestiones personales, tenemos proyectos políticos de futuro en los que estamos ambos de acuerdo. Estas elecciones municipales son la última oportunidad que les damos a estos pazguatos. Como el asunto no cambie, en las siguientes nos presentamos. Ya hemos hablado con el Grupo Guerrillero Giennense Bernardo López García. También participarán. La liamos parda”.Ignoro si era la fuerza del amor o el compromiso con su ciudad, pero estaban exultantes cuando hablaban. “Dada nuestra ubicuidad -son muchos siglos por estas calles- sabemos cuáles son los problemas y qué ha de hacerse. Tenemos un montón de ideas. Y voluntad. Nos comprometemos por Jaén, que es lo nuestro”.Se quitaban la palabra el uno al otro. Me echaron la bronca. “El otro día, cuando lo del tema del agua, se te olvidó hablar de Jabalcuz, de las termas y el parque. No hay derecho. Los jardines están medio abandonados. El balneario debería de llevar en funcionamiento décadas. ¿Cómo es posible que al llegar cada mayo no haya conciertos, que no se pongan terrazas para tomarse una cerveza? Tenemos los parajes, la historia. El sitio es tan “chulérico” que ni siquiera es necesaria la imaginación. Falta que se le ponga un poco de trabajo e ilusión”. La velada se prolongó. Complacía verlos tan eufóricos en lo personal y en lo político. “Y tú no sufras. Que todo tiene solución. Ya verás cómo el Real Jaén asciende el año que viene”.He subido dando un paseo a Jabalcuz. Atardecía. Me he sentado en los jardines. He escuchado el silencio. Al cerrar los ojos he imaginado farolillos de colores, música de verbena, el olor de las flores, el sonsonete del agua. Las risas y las conversaciones de los giennenses. Me he venido arriba entre melancólico y esperanzado antes de caer en la cuenta de lo gilipollas que somos por no aprovechar y disfrutar lo que la naturaleza nos ha dado. El ardor se me ha convertido en pesadumbre. Jabalcuz como símbolo de lo que podemos ser y nunca alcanzamos. Al final, sólo me ha quedado una certeza. ¡Pero qué mal me sienta la primavera!Palabras, divinas palabras

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