Uno de los implicados en la iniciativa ha explicado a COPE que les ha costado «39.000 euros el hospedaje y 30.000 en combustible de ir y volver»
Cientos de taxistas madrileños han recibido a sus compañeros que integraron la caravana de taxis que llevaron a Varsovia más de 25 toneladas de provisiones de ayuda a la población ucraniana y que, tras un recorrido total de 6.370 kilómetros, han llegado en la noche de este miércoles a Madrid con 136 refugiados entre bebés, niños y mayores.La caravana, que partió de Varsovia el pasado lunes, fue recibida por cientos de taxistas que aparcaron sus vehículos en los carriles de bus-taxi situados entre la Maternidad de la calle O’Donell hasta Cibeles, y sus ocupantes fueron recibidos en la Iglesia San Antón, en el número 63 de la calle Hortaleza, por el padre Ángel de Mensajeros de la Paz.Los 136 refugiados han sido acogidos en dependencias de la asociación de Mensajeros de la Paz y en otras habilitadas en el edificio aledaño del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, donde ya esperan familias de la capital y de otros puntos de España que se harán cargo de ellos.En declaraciones a COPE, algunos de los compañeros que les han recibido han apuntado que «han llorado lo que no está escrito cuando han visto a esta gente en las condiciones que estaban, durmiendo en cartones en barracones a 10 grados bajo cero». «Es nuestra obligación como taxistas y servicio público», apuntaba otra conductora. Por otra parte, uno de los implicados en la iniciativa ha contado que les ha costado «39.000 euros el hospedaje y 30.000 en combustible de ir y volver», un gasto que han sufragado «entre personas que vivimos del taxi y clientes que nos han apoyado económicamente». Entre el sonido de las bocinas de los más de 200 taxis apostados en las calles por donde discurría la caravana, aplausos y gritos de «sois unos valientes», «bienvenidos», «enhorabuena», «campeones», les han recibido en el centro de Madrid. Así, los 68 taxistas de Madrid descargaron en el punto de encuentro, un centro comercial a 25 kilómetros de Varsovia, las 25 toneladas de material con las que habían llenado hasta los topes sus vehículos, con los asientos plegados y cargados hasta arriba de productos adquiridos gracias a donativos y a la solidaridad. Un viaje de emociones para los integrantes de la caravana que han experimentado.
