Perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y conocido por pedir limosna, para los pobres, por las calles de Jerez
Monseñor Don José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez y el Hno. Amador Fernández, Superior Provincial de la Provincia de Cádiz, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, han presidido el rezo de sexta y acto jurídico de la apertura del proceso de beatificación y canonización en su fase diocesana, a Don Adrián Cerro Sánchez, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que ha tenido lugar en el Santuario San Juan Grande de Jerez. Hoy se ha iniciado el proceso de solicitud al Papa para que lo canonicen. Mons. D. José Rico Pavés: “Responden a una persona que buscó, siempre, abrazar la voluntad de Dios, y ese abrazar la voluntad de Dios se reconoce en su sentido de misericordia. No buscó el bien para sí, sino para aquellos en los que reconocía el rostro de Cristo”.Don Adrián Cerro Sánchez, nació en Retamoso de la Jara (Toledo) el 2 de julio de 1923. A los 27 años, manifiesta al cura del pueblo su gran deseo: “Quiero consagrar mi vida a Dios y servir al prójimo” este, le señaló a los Hermanos de San Juan de Dios, quienes lo aceptaron en su Instituto Psiquiátrico de Ciempozuelos para asistir a los enfermos mentales. El 17 de octubre de 1950, es admitido en el aspirantado para ser Hermano Hospitalario de San Juan de Dios.Tras el noviciado, el 25 de abril de 1952, hace sus votos de pobreza, castidad, obediencia y hospitalidad. El 15 de septiembre de 1952 es destinado a Jerez, dedicado a la rehabilitación de numerosos niños paralíticos, para quienes debía pedir limosna recorriendo cada día las calles de Jerez. Solía repetir “Cuando se pide por Dios y para los demás, todo va bien”. Hace sus votos solemnes el 26 de abril de 1955. Es destinado de nuevo a Madrid y a Ciempozuelos, con el oficio de viceprior. Y regresa definitivamente a Jerez, donde siguió pidiendo limosna hasta su muerte, ya no para el hospital, que se había transformado en hospital general sino para las muchas familias necesitadas o de migrantes, que acudían a él para pedirle comida o para que les pagara las facturas de la luz, del agua o el alquiler de la casa.La ciudad de Jerez, estando él con vida, expresó su gratitud con signos de mérito, pusieron una calle a su nombre, colocaron un busto que lo representaba en el atrio del hospital, y un historiador escribió su biografía, titulada “El Hno. Adrián. Limosnero de Dios. Vida, obras y aventuras del Hno. Adrián del Cerro”.A la popularidad del Hno Adrián todos suman la fama de santidad. “Me jubilaré el día del entierro” “Si te parece que siembras poco, Dios recoge lo poco para darte mucho”. El 8 de agosto de 2015 nos dejó el Hno Adrián del Cerro, a los 92 años de edad y 63 de profesión religiosa, en Jerez de la Frontera. Acaba de morir un santo, decían muchos.

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