Sáb. Dic 3rd, 2022

Es albero, un color mucho más pálido que el amarillo intenso que todo sevillano tenía grabado en la mente. Y almagra en los remates, cornistas y pináculos. Y negro, que hacía resaltar los ornamentos de la puerta barroca que se levantó justo encima de donde se encontraba el viejo acceso islámico de Bab-al-Maqrin. Este martes, 5 de abril de 2022, pasará la historia porque el Arco de la Macarena ha recuperado el esplendor que tuvo hasta el siglo XIX.

El alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, ha presentado la restauración de este símbolo de la ciudad, que forma parte de la segunda fase de la
rehabilitación de la muralla, tras la culminación de la cara interna de las defensas hace dos meses. El regidor hispalense ha explicado que se han recuperado partes que se desconocían, como la cámara del guardián, y se han reparado todas las patologías además de la recuperación de buena parte de la policromía que estaba escondida. Asimismo, ha anunciado que «los coches no volverán a pasar bajo el arco, ya que quedará peatonalizado empalmando con la plaza de delante de la basílica de la Macarena».

Otra novedad de la que ha informado el alcalde es que este mismo martes ha salido a licitación el contrato para la intervención de la cara exterior de la muralla, que comenzará en verano y durará alrededor de año y medio. Esta obra cuenta con un presupuesto de 1,7 millones y está cofinanciada al 45% por el programa 1,5% Cultural del Ministerio de Fomento. La restauración abarca, además del propio lienzo, la barbacana y la Torre Blanca. En cuanto a la
Puerta de Córdoba
, una obra que subvencionará el Consistorio, está a punto y sólo falta el informe favorable de la Comisión Provincial de Patrimonio.

Detalles descubiertos
El arqueólogo Óscar Ramírez ha explicado los detalles de la restauración. En primer lugar, ha destacado el «gran esfuerzo» que se ha hecho por que el arco presente los materiales que sean compatibles y adecuados, ya que los que tenía hasta ahora no lo eran. «Todo lo que se ha empleado está en base a la cal, un aspecto conforme a los siglos anteriores», ha señalado.

Asimismo, ha informado de que en el transcurso de las obras han encontrado algunos detalles para incorporar a la lectura. Uno de ellos es la cámara del guardia, que servía para cobrar el impuesto de los productos como el pan o el vino de consumo y que se cegó en el siglo XIX. El arqueólogo ha señalado que no sólo había una cámara, había dos, ya que justo enfrente se encontraba otra que actualmente está cegada. La que ha quedado al descubierto tenía «unos fielatos como los que tenía la Puerta de Carmona».

Esta cámara quedará al descubierto, será perfectamente visible a través de un vidrio de alta seguridad que no ha podido instalarse aún por culpa de la huelga de transportes. De momento, hasta que pase la Semana Santa, se colocará un vinilo que impida el acceso pero que deje ver lo que esconde. Se trata de un espacio digno para que, por ejemplo, la hermandad de la Macarena pueda instalar un portal de belén cuando llegue la Navidad.

Otro de los detalles que han quedado a la vista tras la restauración es el esgrafiado del antiguo retablo que hubo en el interior, que los cronistas apuntan que sería el de una Piedad o el de una dolorosa. También, por los paramentos hallados se ha recuperado la altura que tenía la puerta medieval islámica, que está emparedada dentro de este nuevo acceso creado en el XVIII. Los técnicos han dejado a la vista huellas de todas las etapas históricas del monumento, como el esgrafiado que señala la altura que tuvo el almenado y la puerta, y que se puede observar con unas líneas en el costero izquierdo del arco, el que da a la basílica.

Otro elemento curioso que ha destapado la restauración es el resto de la fábrica que se ha dejado a la vista entrando a la derecha en el arco. Se trata de una ranura, que también se aprecia en el otro extremo, que servía para colocar tablones y rellenarlos de arena contra las inundaciones. Óscar Ramírez ha explicado a ABC que esto era muy típico de las puertas de la ciudad para proteger el casco urbano de las crecidas del río. También es algo habitual es grafiti que se ha encontrado, que representa un orbe con la cruz, un detalle característico que algunos sevillanos utilizaban a modo de superstición en las puertas, postigos e iglesias de la ciudad.

«Tenemos muchísima información que queremos publicar porque hemos encontrado más de lo que esperábamos», ha indicado Óscar Ramírez. Sobre todo, lo más visible es la policromía aparecida en las molduras, que son ahora ocre, almagra y negro. Y el propio color albero del arco, «que es el que pedía el edificio», que ha ganado no sólo en color sino también en historia y en compatibilidad de materiales. Todos estos elementos quedarán explicados mediante unos paneles divulgativos.

La Macarena

Precisamente el color será un asunto a debatir en el futuro ya que la basílica de la Macarena y los edificios anexos aparecen pintados del color que hasta ahora tenía el arco, ese amarillo intenso. El hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, no confirmó si se acabará igualando con la nueva imagen del arco, aunque sí es intención de la corporación poderlo hacer en un futuro, ya que sería muy costoso.

«Queremos dar las gracias, no podemos olvidar, alcalde y todos los técnicos que han trabajado, lo que habéis hecho por la plaza de la Esperanza Macarena, por el monumento a Joselito y luego esto, el arco, que nos parece una joya. Sólo falta que pase por aquí la Virgen para que florezca. Seguiremos pidiéndoos cosas», ha comentado Cabrero.

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