Su propietario Gigi Becali aseguro que «los vacunados pierden fuerza, eso es algo científico» y no permitirá que futbolistas que lo estén jueguen con el Steaua de Bucarest.
Surrealista medida la adoptada por el Steaua de Bucarest, el club más laureado del fútbol rumano que a partir de ahora disputará sus partidos sin jugadores que hayan sido vacunados contra el coronavirus. La decisión habría sido anunciada, según el periodista Emanuel Rosu, por Gigi Becali, propietario de la entidad y político, que escudaría su decisión en la necesidad de salvaguardar la salud de sus futbolistas.»Te vas a reír, pero puede que tenga razón. Los vacunados pierden fuerza. Eso es algo científico. ¿No lo has visto con el Cluj? Con el Rapid los jugadores parecía que fueran a desmayarse. ¡Todas las personas vacunadas pierden la fuerza! Yo también lo veo en los míos. No afecta a algunos, pero si a los mayores. ¿No has visto a Ciprian Deac?» habría asegurado Gigi Becali. BREAKING: FCSB owner Gigi Becali says he is not allowing vaccinated players to play anymore because they are «powerless».— Emanuel Ro?u (@Emishor) February 23, 2022Sus palabras, unidas a la apreciación de que la gran parte de los vacunados mueren en los hospitales a diferencia de los que no lo están, ha despertado la reacción del Gobierno de Rumanía que en su página oficial de Facebook ha publicado un comunicado en el que critica lo afirmado por Becali e intenta desacreditarle desde un punto de vista médico y científico.» ¡Los futbolistas vacunados NO pierden la fuerza después de ser vacunados contra el Covid-19! No existen estudios que avalen una singularidad como la que recientemente se promocionó. La vacunación no afecta al rendimiento de los futbolistas. En cambio, hay suficientes estudios que demuestra que pasar por la infección por Covid-19 deja secuelas a largo plazo y estas pueden influir en el rendimiento de futbolistas».Rumanía es uno de los países europeos en los que el porcentaje de vacunación es menor. El pasado domingo se habían administrado algo más de 16’5 millones de dosis y solo el 41’92% de la población disponía de la pauta completa.

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