La transmisión del coronavirus se mantiene estable tras el fin de semana, con leves fluctuaciones entre bajadas y subidas de los contagios, lo que ha llevado a comunidades como Canarias o Madrid a apuntar, «con precaución», a que se abra próximamente una nueva etapa de la pandemia en la que se vayan suprimiendo las restantes medidas de prevención.
La transmisión del coronavirus se mantiene estable tras el fin de semana, con leves fluctuaciones entre bajadas y subidas de los contagios, lo que ha llevado a comunidades como Canarias o Madrid a apuntar, «con precaución», a que se abra próximamente una nueva etapa de la pandemia en la que se vayan suprimiendo las restantes medidas de prevención. Los últimos datos de Sanidad, publicados el viernes, indican que la incidencia acumulada en España se encuentra en 445 casos, tras subir en la última semana, y que el nivel de trasmisión de los últimos 7 días se ha estabilizado -solo dos puntos más hasta los 211-, mientras que los indicadores hospitalarios en UCI (6,5 %) y en planta (3,6 %) son favorables en todos los territorios y están en riesgo bajo. Las comunidades que han notificado un aumento en los contagios este fin de semana han sido Navarra, Baleares, Cantabria, Galicia o País Vasco, que cuentan ya con sus indicadores hospitalarios en planta y en UCI desahogados. Ha bajado la trasmisión en Andalucía o Cataluña, uno de los territorios más castigados por la pandemia en esta sexta oleada y que poco a poco normaliza sus indicadores hospitalarios. Cataluña ha descendido por primera vez de los 22.000 casos semanales de covid, algo que no sucedía desde el pasado 3 de diciembre, mientras que los hospitalizados por la enfermedad siguen descendiendo y son menos de mil, lo que está propiciando un descenso de la mortalidad. También aminora el ritmo de la velocidad de propagación del virus (Rt) que es de 0,96, es decir, que cada cien infectados contagian a una media de 96 personas, lo que indica, para su departamento de Salud, que la epidemia mengua poco a poco. En este contexto, el Gobierno de Canarias apunta a una caída de la virulencia de la covid-19 en esta sexta ola, lo que ha propiciado una situación «estacionaria» que apunta a un escenario de normalidad próximamente en el que se vayan suprimiendo las medidas de protección restantes. Aunque el Ejecutivo insular apela a la prudencia, ya que la sucesiva llegada de nuevas olas de la enfermedad ha obligado en varias ocasiones a endurecer las normas para evitar contagios, ve actualmente «una tendencia de normalización» que «continuará, salvo alguna sorpresa». La Comunidad de Madrid ha vuelto a pedir al Gobierno central que «como mínimo debata» la supresión del uso de las mascarillas en interiores, algo que lleva solicitando varias semanas tras haberse consolidado en la región una «fase de estabilización». Su consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha opinado que su eliminación debería realizarse de forma «gradual y protegiendo a los más vulnerables», por lo que debe seguir obligatoria en residencias, hospitales y transporte público. Escudero ha lamentado que la respuesta del Gobierno central «sea siempre la misma: que se va a hacer más tarde que pronto» y ha insistido en que el Ministerio de Sanidad debe llevar a la próxima Comisión de Salud pública un debate sobre «cuándo, cómo y dónde debe retirarse la mascarilla en interiores». «Dada la situación epidemiológica y asistencial actual, es el momento de comenzar a tomar esa decisión», ha dicho. No comparte este escenario Andalucía, ya que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha instado este lunes a «no relajarse» ante la covid con motivo de la celebración de eventos de gran confluencia de personas como las fiestas de primavera, así como de la Semana Santa o la feria de Sevilla. Moreno ha indicado que, debido a la guerra en Ucrania, no se habla tanto de la covid, pero «sigue contagiando» y existe una «relajación» por parte de la sociedad respecto a la pandemia, pese a que continúan ingresando personas en los hospitales, algunas de ellas en cuidados intensivos, y también fallecen como consecuencia de esta enfermedad. «Pido que seamos prudentes», ha manifestado el presidente, que ha defendido que Andalucía no está «ahora mismo» a favor de quitar las mascarillas en los interiores porque «no se dan las circunstancias para poder hacerlo», una decisión que se debe adoptar en función de «criterios técnicos, científicos y no políticos». EFE cjr/fg

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