Tras renunciar a su selección, sabe que no podrá regresar en años a su país: «La gente que dice que quiere irse a vivir a Cuba no conoce cómo vivimos realmente los cubanos»
Un jueves cualquiera en el pabellón multiusos de Valdeolleros entrena un equipo de baloncesto. Así podría empezar una crónica deportiva. También una novela de Ken Follet. En el UCB Camper Eurogaza, conjunto cordobés que milita en el Grupo D-B de Liga EBA, juega un escolta-ala de 29 años llamado Raudelis Guerra. Raudelis nació en Guantánamo y en su país era conocido como “La Flecha”. Como era una joven promesa del basket local, Raudelis llamó la atención de su seleccionador nacional. Hace tres años, en una convocatoria del equipo cubano de baloncesto, Raudelis completó sus planes: “Lo había decidido una semana antes en La Habana. A los deportistas cubanos nos pinchan los teléfonos, por lo que no puedes enviar audios o mensajes diciendo que te vas a ir porque te pueden detectar y quitar el vuelo”. Su relato se acelera: “Llegamos un domingo 27 de junio a Barajas. Teníamos una visa transitoria de 24 horas, pero en la embajada de España en La Habana nos hicieron mal esa Visa. Gracias a Dios eso se resolvió y fuimos a un hotel que quedaba a cinco minutos. Ahí decidí salir de la selección”. A Raudelis le acogieron y escondieron en primera instancia familiares residentes en Madrid: “Siempre tuve comunicación con mi prima, que vive en Cuba, enviando y borrando y mensajes. Mi tía, que vive aquí, iba a llevarme simplemente una maleta con comida y ropa al aeropuerto se topó con la sorpresa de que la maleta la iba a tener que dejar aquí. Ella me preguntó que si estaba arrepentido podía darme la vuelta y siempre me apoyó”.Guerra es consciente de que hasta dentro de unos años no podrá regresar a Cuba porque se le considera un traidor: “Desde que estaba en el aeropuerto José Martí sabía que iba a ser duro. Tengo una hija y a mi madre en la isla, pero no tenía alternativa porque allí se vive en un régimen comunista y no se vive bien. Estaba en la selección de mi país, pero no tenía una buena vida. Decidí quedarme en España y también aprender de otros baloncestos”. En todo caso, está tranquilo por la seguridad de los suyos: “Hay jugadores a los que les presionan con sus familias, pero no ha sido mi caso”Hace frío en noviembre y las puertas del pabellón están abiertas –“todavía no me he acostumbrado a eso”, dice con su marcado acento caribeño-. Cataloga su historia de “bonita” porque “es importante que nadie olvide de dónde viene y de su pasado. Todo lo que logré fue porque lo luché”.Raudelis trabaja por las mañanas en Eurogaza Camper, la empresa patrocinadora del club, y por las tardes entrena sin problema porque los horarios son compatibles. Para su técnico, Rafa Gomáriz, es un jugador imprescindible: “Era de los primeros jugadores que puse en rojo para ficharlo. Por su forma de ser es un pura sangre. Cuando está en la pista es un killer. No se guarda nada y es una inspiración para todos. Vimos la oportunidad de firmarlo, su agente estaba por la labor y aquí está. Además, es un gran compañero y una muy buena persona. Tiene muchas ganas de aprender y todo lo que se puede decir de él es bueno”.Gomáriz, una enciclopedia del baloncesto, analiza en un periquete el estado del baloncesto cubano -que llegara a ser bronce en los Juegos de 1972-: “Tienen jugadores muy buenos. Jasiel Rivero, el último jugador cubano top que estuvo aquí y ahora está en el Maccabi Tel Aviv. Geoffrey Silvestre, a quien tuve la oportunidad de entrenar en Plasencia, fue drafteado por Los Ángeles Lakers, pero el régimen de Castro impidió que fuera el primer cubano en jugar en la NBA… El baloncesto allí, con el físico y el Flow que tienen… porque crecen jugando en la calle… les hace ser muy buenos en el uno contra uno, pero su baloncesto conceptualmente no es bueno. Hay jugadores que son muy inteligentes y lo van aprendiendo. Raudelis va creciendo por semanas. Si tienen interés y ganas estudian mucho”.Volviendo a la parte rocambolesca del asunto, la de la fuga, Gomáriz se posiciona: “Tristemente parece que es una película en blanco y negro. Dios quiera que en el siglo XXI esto desaparezca. Estos regímenes no tienen ya razón de ser. En un país como Cuba tan cercano a España y que estén en una situación tan mala… Ojalá pronto desaparezca”.Raudelis Guerra no tiene fecha de regreso. Está bien, aunque echa de menos lo que no puede comprar: “A mi familia, mi barrio, mi gente… Aquí me siento bien gracias a este hermoso país que me abrió la puerta”. De paso, el jugador cubano lanza un mensaje para la reflexión: “Me topo con muchas personas que me dicen que querrían vivir en Cuba… pero porque no conocen cómo viven los cubanos de verdad. Espero que un día Cuba sea libre, pero mientras tanto estoy bien en España y con mi ejemplo pido que mucha gente valore el país que tiene”.
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