Durante años, Nuria Barrios se resistió a trabajar como traductora. Consideraba tal cosa una labor falible, inexacta, complicada y angustiante. Un oficio propenso a la traición y el engaño, a la suplantación incluso. Al final, acabó cediendo. Comenzó a traducir a John Banville y su alter ego Benjamin Black y acabó por volcar al español los versos de Amanda Gorman, la poeta que desató la polémica sobre si un hombre blanco puede traducir a una mujer de color.
Algunos de estos temas los asoma Nuria Barrios en ‘La impostora’ (Páginas de espuma). Reconocido con el XIII Premio Málaga de Ensayo, está planteado como el cuaderno de traducción de una escritora: el trasiego formal y lógico que entraña el acto de… Ver Más
