El rector de la Universidad Pontificia de Comillas, Enrique Sanz Giménez-Rico, defiende la necesidad de consensuar un «gran pacto» por la educación con la mediación de personas con «autoridad educativa y académica» para conseguir que las reformas tengan su efecto y no cambien en función del Gobierno de turno.
El rector de la Universidad Pontificia de Comillas, Enrique Sanz Giménez-Rico, defiende la necesidad de consensuar un «gran pacto» por la educación con la mediación de personas con «autoridad educativa y académica» para conseguir que las reformas tengan su efecto y no cambien en función del Gobierno de turno.Así lo asegura en una entrevista con EFE el rector de esta universidad que el próximo mes de mayo cumplirá un año al frente de esta prestigiosa institución docente católica, fundada en 1890, dirigida por la Compañía de Jesús y que se encuentra entre las mejores del mundo, según el «ranking» internacional QS.Sanz asegura que lograr ese gran acuerdo por la educación que todos anhelan desde hace años «no es una tarea fácil», aunque cree que sería posible «con la unión organizativa» de educadores, académicos, personas de estado, representantes de empresas y de la función pública, y de todos los sectores de la sociedad.»Sería muy necesaria la mediación de personas con autoridad educativa y académica para poner en marcha tanto dicho pacto como la mencionada unión organizativa», opina este jesuita que, hasta su nombramiento, fue decano de las facultades de Teología y Derecho Canónico.LÍNEAS ROJAS Y EL FUTURO DE LA UNIVERSIDAD El rector evita pronunciarse sobre el borrador de la futura Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) pero tiene claro las líneas rojas que no debería traspasar ningún partido a la hora de reformar la legislación educativa.Y no son otras que aquellas que van en contra de la misión de la universidad, a las que ya aludía hace 100 años el filósofo Ortega y Gasset, recuerda: ser transmisora de la cultura, ser lugar de enseñanza de las profesiones y ser el ámbito que lleve adelante la investigación científica y la educación de nuevos hombres de ciencia.Sobre el futuro de la universidad, dice que está llamada a integrar cada vez más a diferentes personas de diversas edades y ocupaciones, y a hacer verdad que la universidad cumpla en el siglo XXI las tres misiones que mencionaba Ortega y Gasset.¿COMO AFECTÓ LA PANDEMIA A LA UNIVERSIDAD?Enrique Sanz admite que la crisis derivada de la pandemia del coronavirus les ha afectado mucho, tanto a nivel individual como a los alumnos y al personal, y llegó en algunos casos a ámbitos familiares de todas esas personas, así como a los económicos.Para ayudar, un grupo de profesores de esta universidad desarrolló Sperantia, una app que ofrece orientaciones psicológicas personalizadas y ajustadas al perfil psicológico del usuario de forma inmediata, gratuita y segura, comenta.Esta herramienta, proyectada para dispositivos móviles, está operativa en la página web de la universidad. A través de ella se ha ofrecido atención y ayuda personal, y económica que se ha prestado a numerosos alumnos, agrega.Por otra parte, el rector destaca los cambios profundos que han tenido que afrontar como consecuencia de la covid-19, en concreto en el modelo de enseñanza y aprendizaje, así como en el trabajo presencial y en el remoto.Asegura que, a pesar de la rapidez con la que se tuvieron que llevar cabo esos cambios en la forma de trabajar, se han hecho con «notable y reconocido éxito».

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