El obispo de Asidonia-Jerez avisa, en su reflexión semanal para COPE, que «nuestras acciones y omisiones de ahora condicionan ya nuestra felicidad del mañana»
«Quien se cierra al amor del prójimo mientras está en este mundo se cierra al amor de Dios para siempre» comienza monseñor José Rico Pavés su reflexión semanal para este próximo domingo y adelantado este viernes en ‘El Espejo de Asidonia-Jerez’ (105.8 FM y 1134 OM, 13:33 horas). «La enseñanza de Jesús sobre el peligro de las riquezas, inciada en los pasajes evangélicos de los domingos precedentes, se amplia con la parábola del pobre Lázaro mostrando las consecuencias eternas de una vida temporal cerrada a las necesidades de nuestros semejantes» añade bebiendo su pensamiento, como siempre, del Evangelio de este domingo.Escucha aquí al obispo de Asidonia-Jerez que pone foco en cómo «Jesucristo sale a nuestro paso para abrirnos los ojos de la fe y ensanchar el horizonte de nuestro compromiso con palabras sobre la vida eterna». Insiste en que «nuestras acciones y omisiones de ahora condicionan ya nuestra felicidad del mañana». Es la parábola del rico desconocido y del pobre Lázaro la que ilustre el mensaje en esta ocasión y en ella «hay una advertencia sobre el daño que provocan las riquezas y na revelación sobre la suerte diferente que corresponderá tras la muerte a justos y pecadores». No aparece el nombre del rico: «A los ojos del mundo los poderosos y acomodados son conocidos y nombrados, a los ojos de Dios el rico pierde el nombre», explica el pastor diocesano. «El Señor conoce a todos y a cada uno da la posibilidad de llegar a ser hijo suyo, pero quien ha hecho de su riqueza su propio Dios pierde el nombre, es decir, deja de escuchar al Señor que le llama» dice teniendo en cuenta que «el pobre ignorado por el rico y consolado por los perros que lamen sus llagas es recibido en el seno de Abraham con su propio nombre». «La distancia que el rico puso entre él y su prójimo mientras ambos vivían se convierte en abismo insuperable», concluye.Así explica monseñor Rico Pavés «el momento de recibir justicia tras la muerte: al rico egoista e inmisericorde corresponderá sufrimiento sin posibilidad de consuelo, a quien padeció la injusticia de la indiferencia y de la miseria tocará la paz en la compañía de los santos; el rico percibirá entonces su error pero será ya irreparable». «Para cambiar de actitud ante los pobres no hay que esperar mensajes del más allá o apariciones de difuntos», añade: «Hay, simplemente, que escuchar la Palabra de Dios y llevarla a la práctica» dice. «El amor compasivo que el Señor pide practicar es también ejercició de fe».

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