Un nuevo método ha comprobado cómo las sustancias que segregan las raíces de los olivos influyen en la infección del hongo Verticillium dahliae y ha estudiado su efecto
La verticilosis es una enfermedad causada por el hongo Verticillium dahliae que provoca la marchitez y muerte del olivo. Este patógeno sobrevive en el suelo donde se encuentra con las raíces de sus plantas huéspedes, las cuales, durante el crecimiento, segregan unas sustancias denominadas exudados que influyen en los microorganismos que hay alrededor. En el caso de los olivos, los exudados de sus raíces estimulan la germinación de las estructuras de resistencia (llamadas microesclerocios) de Verticillium dahliae. Estas estructuras permiten que el hongo sobreviva en condiciones desfavorables e infecte. En consecuencia, es a través de las raíces de los olivos por donde se produce la infección de la planta y el desarrollo de la verticilosis. Aunque por la literatura científica ya se sabía que los exudados estaban relacionados con la infección de Verticillium dahliae, no se había desarrollado ningún método que permitiera comprobarlo. Ahora, un equipo de investigación de la Unidad de Excelencia María de Maeztu – Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (DAUCO) ha desarrollado por primera vez un método eficaz de análisis in vitro en el que han probado cómo los exudados de las raíces de olivo inducen la germinación de los microesclerocios del hongo y, por tanto, están implicados en la infección y el desarrollo de la verticilosis.Ciertos tratamientos de biocontrol en el efecto de los exudados sobre Verticillium dahliae. En primer lugar, extrajeron exudados de tres variedades de olivo que van desde la más resistente a la enfermedad (Frantoio) hasta la más susceptible (Picual, que es también la variedad más común) pasando por una variedad de susceptibilidad intermedia (Arbequina) y comprobaron que los exudados de la variedad más resistente, Frantoio, no inducían significativamente la germinación de microesclerocios del hongo mientras que los exudados de las variedades susceptibles sí lo hacían. En segundo lugar, analizaron cómo los agentes de control biológico que se aplicaban a las diferentes variedades de olivo podían alterar la función de los exudados. En este sentido vieron que en la variedad ‘Frantoio’, los exudados de plantas tratadas tampoco inducían ni reducían significativamente la germinación de las estructuras de resistencias del patógeno; mientras que los exudados de plantas tratadas de ‘Picual’ o ‘Arbequina’ redujeron significativamente la viabilidad de estas estructuras. De esta forma, los resultados sugieren que los agentes de biocontrol pueden modular el efecto de los exudados disminuyendo la capacidad infectiva del patógeno en variedades susceptibles. La investigación, publicada en la revista Plant and Soil, da un paso más en el estudio de la verticilosis del olivo y en los procesos que intervienen en el desarrollo de la enfermedad. “La mejor manera de establecer medidas de control de una forma racional contra los patógenos de los cultivos es conocer a fondo los mecanismos implicados. Este estudio es un intento de ir conociendo esos mecanismos implicados”, concluye Trapero.

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