Ocho días de fiesta más las vísperas son demasiados. En esta Feria de las desmesuras, con dos festivos intercalados y un auténtico aluvión de visitantes en el primer fin de semana, todo apuntaba al pinchazo final, como así fue. Ayer, al mediodía, la Feria era casi un desierto. Antes, esta jornada era la que habitualmente recibía a los turistas. Ayer, ni unos ni otros. Al sevillano se le ha hecho larga la semana de farolillos, por lo que le supone económicamente y el cansancio acumulado, y quienes vienen desde otras provincias prefirieron el puente del Primero de Mayo. Por eso, cada vez hay más partidarios del modelo tradicional, mucho más sostenible y equilibrado que el actual.

La del sábado llegó a tener más afluencia por momentos en la Calle del Infierno que en el real, algo que fue cambiando conforme avanzó la tarde con algunos sevillanos que acudieron a rematar la Feria, muchos de ellos con tiques sobrantes que había que consumir. Y, sobre todo, como una previa para asistir a los fuegos artificiales, que sí concentró a numeroso público en el recinto ferial, así como en las orillas del Guadalquivir y los puentes, lugares tradicionales donde mejor se disfruta del espectáculo pirotécnico que se encendió en el Muelle de Nueva York.

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A las doce de la noche, desde numerosos puntos de la ciudad se pudo contemplar una auténtica explosión de luz y color en el cielo celebrando la ‘Victoria’ por la vuelta a la normalidad. Los mismos balcones y azoteas a los que se asomaban los sevillanos hace dos años para aplaudir y mantener una conexión con la ansiada calle durante el confinamiento, se volvieron a llenar para contemplar el colofón de la Feria de Abril, la fiesta que ha confirmado la resurrección de la Sevilla de siempre.

Es por ello por lo que la empresa Pirotecnia Zaragozana proyectó un espectáculo que conmemorara la recuperación por fin de la Feria tras tres años, bajo ese título de ‘Victoria’, y que a lo largo de casi 16 minutos iluminó el cielo de Sevilla con mosaicos, intermitencias, colas de caballo, crepitantes, corazones, sonrisas y lentejuelas en una amplia gama de colores como el rojo, el verde, el azul, el amarillo. Casi cinco mil cohetes se fueron lanzando en varias fases antes de llegar a la traca final apoteósica de gran sonoridad y vistosidad.

Por seguridad, todo el perímetro cercano al Muelle de Nueva York tenía que cerrarse al tráfico peatonal y de vehículos. Sin embargo, los 46.200 aficionados que acudieron al estadio Benito Villamarín para asistir al partido entre el Real Betis y el Barcelona, que acabó con derrota verdiblanca, pudieron salir rápido ya que la Policía Local apuró los cortes en el Paseo de las Delicias. Allí, pasadas las 23 horas, se había prohibido el paso ya por completo al puente de Los Remedios y la avenida de María Luisa. Sin embargo, un fuerte dispositivo de seguridad y movilidad facilitó que, desde La Palmera, se le diera fluidez a la circulación y se facilitase el desalojo del campo.Leer másSevilla, Feria De AbrilSevilla

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