El Gobierno ha dado luz verde este martes al nuevo ‘contrato laboral artístico de duración determinada’, que a partir de ahora regirá las relaciones laborales de artistas y personal técnico en sustitución del contrato de obra y servicio, cuya supresión en la reforma laboral había sumido al sector en la incertidumbre. Una veintena de organizaciones habían advertido de que si el Ejecutivo no reformaba el Real Decreto 1435/1985, que regula las actividades del mundo de la cultura, iban a quedarse sin margen para contratar desde el 31 de marzo, cuando concluía la moratoria prevista por el Ministerio de Trabajo para adaptarse al nuevo régimen laboral.

La solución para este agujero, aprobada apenas una semana antes de que expirara el plazo, pasa por un nuevo contrato que se adapta a la intermitencia de la actividad artística y será necesario «especificar la causa de temporalidad, las circunstancias concretas que la justifican y el vínculo necesario con la duración prevista». Su incumplimiento implicaría la consideración de contrato indefinido. La norma, según informan los ministerios de Trabajo y Cultura en una nota de prensa, pretende combatir al mismo tiempo la precariedad y la «concatenación de contratos de temporada e impulsar su transformación en indefinidos o de tipo fijo discontinuo». La norma aplicará también las reglas contra el encadenamiento prolongado de contratos previstas en el artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores.

El anuncio de esta medida lo ha hecho la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Ni Miquel Iceta ni Yolanda Díaz han comparecido para dar más explicaciones sobre esta reforma, cuya redacción final no ha sido remitida a las asociaciones del sector. El Ejecutivo ha encuadrado el nuevo texto del RD 1435/1985 dentro del primer paquete de medidas aprobadas para implementar el Estatuto del Artista, una carta de 75 recomendaciones y reformas que el Congreso aprobó por unanimidad en septiembre de 2018. En todo este tiempo, el Gobierno del PSOE apenas había aprobado tres, entre ellas la compatibilidad de las pensiones con los derechos de autor.

Además del nuevo contrato cultural, se amplía la definición de espectáculo recogida en el reglamento de 1985 para incluir a técnicos y auxiliares en las categorías de contratación que hasta ahora solo se aplicaban a artistas; esto es, actores, cantantes, músicos… La nueva definición hace referencia a «las actividades culturales en el ámbito de las artes escénicas, audiovisuales y musicales» y elimina el concepto de «artistas en espectáculos públicos», cuya vigencia expirará casi cuarenta años después. Igualmente, se amplía el medio o soporte por los que las actividades llegan al público: teatro, cine, radiodifusión, televisión, internet (incluido el ‘streaming’), instalaciones deportivas, plazas, circo, festivales, tablaos, salas de fiesta, discotecas y, en general cualquier lugar destinado a espectáculos públicos o actuaciones de tipo artístico.

El texto aprobado hoy por el Consejo de Ministros reconoce la excepcionalidad de los artistas, técnicos y auxiliares para que no sean penalizados en los contratos inferiores a 30 días. Los empleadores, para la organización de bolos o funciones de teatro, venían recurriendo al contrato de obra y servicio, pero la supresión de esta fórmula implicaba que los nuevos recargos incluidos en la reforma laboral llegaran a triplicar el coste diario de las contrataciones.

El Gobierno garantiza que los contratos de menos de 30 días realizados «al amparo de la relación especial de técnicos y artistas» estarán excluidos de efectuar la contratación adicional. La indemnización por el fin de estos contratos, en lugar de 33 días por año trabajado, seguirá siendo de 12 días, y se incrementará a 20 cuando la duración del contrato supere los 18 meses.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, también prevé adecuar las cuotas de autónomos a aquellos artistas con ingresos anuales inferiores a 3.000 euros, con un tratamiento singular en la cotización del régimen de trabajadores autónomos (RETA).

Yolanda Díaz y Miquel Iceta se comprometieron el pasado mes de diciembre a tener listo el borrador de esta reforma en enero, pero el sector ha tenido que esperar dos meses más para conocer los detalles del mismo. Una veintena de asociaciones que representan a sectores como la música, el teatro, el cine o el circo incluso transmitieron al Gobierno su inquietud por un problema «de una gravedad extrema».

El senador del PP Miguel Lorenzo, que registró dos preguntas al Gobierno por «legislar contra el Estatuto del Artista», considera que, con estas medidas, «el Gobierno está rectificando la reforma laboral respecto a los trabajadores de la cultura». «Esto es reconocer lo que había antes de la reforma laboral, en la que se olvidaron de mantener la especificad del sector en cuanto a la intermitencia –añade, en declaraciones a ABC–. No deja de ser una corrección de errores».

Cultura, en cambio, da por cumplido el primer paquete de medidas que conciernen al Estatuto del Artista, cuya tramitación desbloqueó Iceta cuando asumió el ministerio al convocar la Comisión Interministerial. Los grupos de trabajo –participan en él Cultura, Trabajo, Seguridad Social, Hacienda, Educación, Presidencia, Relaciones con las Cortes y Universidades– han celebrado un total de 27 reuniones, a las que también han asistido asociaciones y representantes del sector cultural.

Iceta asegura que el resultado de este trabajo es que 38 de las 57 medidas concretas incluidas en el Estatuto del Artista ya están acordadas con los ministerios competentes o en mesa de negociación, aunque las que han sido aprobadas apenas llegan a 10. «Son unos pasos mínimos respecto al desarrollo del Estatuto del Artista pero aún queda mucho por hacer», afirma el PP.

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