En esta isla con situación estratégica dentro del Mediterráneo, al sur de Italia, concluye el intenso y significativo viaje del Papa.
La jornada de este domingo ha empezado muy temprano con un encuentro con los jesuitas y en un lugar muy ligado a la historia de San Pablo. “Es un lugar muy especial porque según la tradición, el apóstol encontró refugio en unas cuevas cuando su barco náufragó en Malta hace casi 2000 años. Aquí comenzó a predicar y realizó varios milagros», según ha narrado la enviada especial de la Cadena COPE, Eva Fernández.Estás grutas se encuentran ahora bajo la Basílica donde el Papa ha rezado una breve oración. “Ayúdanos a reconocer desde lejos las necesidades de cuantos luchan entre las olas del mar, golpeados contra las rocas de una costa desconocida. Haz que nuestra compasión no se agote en palabras vanas”, ha rezado el Pontífice. En un par de ocasiones el Papa ya ha señalado que Malta significa etimológicamente «puerto acogedor», algo que, según la enviada especial de COPE «se nota». «Los malteses lo llevan en los genes, se ve en la cariñosa acogida y el afecto con el que están recibiendo al Papa». Eva Fernádez ha destacado la imagen de tantas personas en las calles para ver pasar el Papamóvil. «Se ve que el Papa está muy feliz por haber recuperado el contacto directo con las personas, y lo hará de forma especial a partir de las 10 de esta mañana cuando celebra una misa multitudinaria en un barrio muy cercano de Floriana».Importante es la cita que el Pontífice mantendrá esta tarde en un campo de refugiados. “Este centro de inmigrantes es muy especial porque allí se encuentran la mayoría de supervivientes de campos de refugiados en Libia donde estuvieron a merced de los traficantes. Casi todos proceden de Somalia, Eritrea y de Sudán». Allí se reunirá con «cerca de 200 inmigrantes y refugiados pero también va a tener la oportunidad de saludar a un franciscano que a sus 90 años creó en el centro de refugiados una especie de oasis donde reciben formación y ayuda médica». Por último, ha relatado Eva Fernández, el Santo Padre «se va a situar ante un mosaico de botellas de plástico verdes y azules que representan además de la contaminación del mar, el sufrimiento de todos los que naufragan, porque sobre estos plásticos habrá tres chalecos salvavidas de color naranja para recordar a todos los que perecieron ahogados».

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