Carme Picart
Carme Picart El sistema educativo está «obsoleto y no responde a las necesidades e inquietudes de los jóvenes», que cada vez «sienten más desafección» hacia una escolarización con la que «no conectan» y que «no les emociona», por lo que urge «transformarla» para conseguir una escuela que, más allá de los conocimientos, «atraiga a los jóvenes y les eduque para la vida». Así lo ha afirmado en una entrevista con Efe Ramon Grau, que lleva 42 años dedicado a la docencia en secundaria, de los que durante 15 años ha sido director de instituto, y que acaba de publicar el libro «Educar para la vida. Los retos de la secundaria en el siglo XXI» (Rosa dels Vents). El autor, que ha puesto el acento en la «imprescindible transformación educativa en la etapa de la ESO», ha defendido al profesorado como «protagonista esencial» para llevar a cabo la «indispensable» transformación educativa. Para ello, Ramon Grau ha señalado que «es importante que los profesores «se miren al espejo, dejando al lado la autocomplacencia» y se pregunten «hacia dónde vamos, dónde situamos los contenidos, cómo accederán a ellos los alumnos, qué orientación queremos dar a los aprendizajes y cómo los potenciamos a partir de la evaluación». El profesorado «puede de dar vida al currículum», que tiene que conectar contenidos y realidad, «abriendo horizontes, despertando intereses, inculcando curiosidad y fomentando el aprendizaje autodirigido», según el profesor. Ramon Grau, que lleva dos años como subdirector general de ordenación curricular de la consellería de Educación, ha defendido que la figura del profesor especialista en la ESO es «necesaria» pero que ahora «se tiene que ceder el protagonismo a los alumnos, facilitándoles el trabajo autónomo de un modo transversal» a partir de retos. Frente a esta actitud constructiva y a la necesidad de que los profesores sean «empáticos» con sus alumnos, el autor ha advertido que los docentes también «pueden degradar la calidad de la enseñanza a través de la pereza, la crueldad o la incompetencia». Un profesorado bien preparado es «una garantía de éxito para el sistema y las oportunidades educativas», según Grau, que ha lanzado la advertencia de que «no se enseña a los profesores especialistas a ser docentes, más allá del máster de secundaria». Con el «agravante» -ha añadido- de que el contexto en el que se ha formado buena parte del profesorado actual «es un modelo didáctico tradicional, académico-memorístico» de lo que «derivan las dificultades para actualizar las prácticas educativas a la realidad del siglo XXI». Sobre el máster de secundaria, Ramon Grau ha indicado que «pese a ser una mejora significativa, aún queda lejos de la solución esperada y deseable». Por ello, ha propuesto «una selección de sus docentes, de los estudiantes que acceden a él y los centros donde se imparte y de los tutores» a lo que «se debería compensar económicamente». Un MIR educativo es una «idea que está sobre la mesa y podría ser el camino», ha añadido Ramón Grau. En la transformación educativa, los docentes deberían impartir sus enseñanzas en base a un nuevo currículum, diseñado a partir de competencias transversales y no de materias estancas, con «aprendizajes significativos que conecten con problemas reales y planteen retos que obliguen a los alumnos a reflexionar», ha indicado Grau. La necesidad de una revisión curricular se está dando «a nivel internacional» porque en los últimos 20 años «hemos vivido una transformación social a la que la escuela no se ha adaptado» ha incidido el experto. En este sentido, Ramon Grau ha añadido que «se puede aprender sin estudiar, a partir de aprendizajes que no tienen que ser producto de largos espacios de tiempo de memorización ni de exámenes validadores o inhabilitadores». En el tránsito hacia este nuevo modelo educativo, cuyos resultados «contundentes tardarán unos 10 años en verse», los alumnos también «cambiarán la perspectiva» porque «aún les cuesta entender que también es estudiar lo aprendido con metodologías no tradicionales memorísticas» ha añadido el experto. En el libro, Ramon Grau también defiende la educación emocional como base para la enseñanza porque «emociones, memoria y aprendizaje van de la mano» y porque una educación «basada sólo en la memoria provoca que los conceptos se olviden con facilidad» y «desmotiva, lo que es más grave». EFE. cp/hm/fg

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