Una ovación de gala tributaron a Antonio Ferrera, solo frente a su destino con seis toros de la A que siempre coronó a las figuras. Aquella soledad se volvió multitud cuando el matador invitó a compartir el cariño del público -que registró una gran entrada- con todos sus hombres. Resplandecía el vestido espuma de mar, con imágenes que simulaban al martín pescador.

Continuaron los aplausos cuando pareció Galapagueño, de famosa reata y con su fina estampa asaltillada. Fenomenalmente lo lidió sobre las piernas Ferrera, que quiso lucirlo en el caballo de punta a punta. Un espectáculo. La emoción siguió en banderillas, con dos pares colosales de Joao Ferreira. Se adivinó en los inicios que el zurdo era el pitón, y por… Ver Más

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