Dom. Nov 27th, 2022

Quizás sea la más desconocida de las grasas que acumulamos en nuestro organismo, pero su presencia se ha asociado a múltiples beneficios
La grasa aunque parezca llamativo se puede organizar por colores; blanca, parda o marrón y beige. Pero aunque todas sean ‘grasas’, su función es bien diferente. Mientras unas estimulan el deseado gasto de ‘calorías’, otras son las responsables de esos desagradables cúmulos grasos en abdomen, caderas o glúteos.La grasa blanca quizás sea la más conocida y desde luego es la más abundante en los adultos. «Tiene como principal función el acumular energía en forma de triglicéridos en tiempo de exceso de ingesta calórica y de liberarlos en épocas de necesidad, para su uso por otros tejidos como combustible», explica a COPE, el doctor Alfonso Galán experto en Medicina Antienvejecimiento de Neolife. También tiene una función endocrina, «liberando numerosos mediadores químicos y hormonas que actúan como mensajeros que regulan el metabolismo». Mientras la grasa blanca sirve como depósito de energía, la marrón consume energía para generar calor. El problema es que es más abundante en recién nacios y que a medida que nos desarrollamos la vamos perdiendo. Sin embargo «sabemos que dentro de nuestros acúmulos de grasa blanca hay algunos nichos que se han venido a llamar grasa beige, «es algo intermedio entre blanca y parda con funciones muy similares a las de la grasa marrón del recién nacido», aclara el doctor.GRASA BEIGELa presencia de mayor cantidad de grasa beige en los depósitos de grasa blanca se ha asociado con «efectos positivos en nuestro metabolismo». Es decir, aclara el doctor Galán «tener una mayor cantidad de este tipo de grasa nos permite luchar contra el temido, y excesivamente frecuente, síndrome metabólico, es decir, el aumento de triglicéridos, bajo HDL, aumento de grasa abdominal, hipertensión arterial y resistencia a la insulina».Siendo tantos sus beneficios, es normal que la ciencia se haya preguntado: ¿cómo puedo tener más grasa beige? «Sabemos que una serie de estímulos pueden “beigear” o convertir en beige esa grasa blanca», explica el facultativo. «La activación del sistema nervioso simpático y de la señalización por adrenalina y las hormonas tiroideas consiguen este efecto».Pero quizá lo más interesante sea que » la exposición al frío y el ejercicio físico contribuyen a convertir en beige nuestra grasa blanca».FORMA DE PERAUn equipo de científicos de la Universidad de Augusta ha demostrado que la grasa beige, que abunda en las personas con figura en forma de pera -aquellas que acumulan grasas en caderas, muslos y nalgas- tiene también un efecto neuroprotector, es decir, previene la demencia.Otros estudios, recuerda el doctor, en modelos empleados en ratones «demuestran que la presencia de grasa beige es fundamental para ejercer efectos neuroprotectores y antiinflamatorios en el cerebro». «Ratones a los que se había modificado genéticamente para no poder desarrollar grasa beige, al ser alimentados con una dieta alta en grasa desarrollaron obesidad y deterioro cognitivo de forma muy precoz, mientras que los ratones normales alimentados con la misma dieta y también obesos desarrollaron síntomas de demencia mucho más tarde».

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