Las novelas han terminado acaparando la parrilla de las principales cadenas de nuestro país, convirtiéndose a su vez en todo un fenómeno televisivo
Las novelas turcas han llegado a todos los lugares del mundo y han terminado acaparando la parrilla de las principales cadenas de nuestro país, convirtiéndose a su vez en todo un fenómeno internacional. Incluso Atresmedia y Boomerang TV han desarrollado una adaptación española de ‘Fatmagül’, bajo el nombre de ‘Alba’, protagonizada por Elena Rivera, Adriana Ozores o Álvaro Rico, entre otros. Pero, ¿Cuándo comenzó este boom? La primera ficción turca en aterrizar a las cadenas españolas fue ‘Fatmagül’. En un principio, no fue una apuesta asegurada, por lo que se hizo un hueco en la parrilla de Nova. A pesar de ser la cadena temática de Atresmedia, obtuvo un 3% de cuota y 553.000 espectadores, lo que aumentó con la emisión de su capítulo final a 854.000 espectadores de media y un 6,2% de share. Posicionándose así como la serie más vista de la historia de Nova al sumar un 46,8% por encima de la media del canal en sus días de emisión. Conscientes del éxito y al encontrarse en plena guerra por el liderazgo, Mediaset quiso seguir su ejemplo y emitió en Divinity ‘Kara Sevda’. Esta serie tuvo unos resultados similares a la de su competencia y también superó la media de la cadena secundaria de Mediaset al alcanzar un 2,8% de cuota y 351.000 espectadores. A raíz de esto, las cadenas dieron el primer paso para convertir las novelas turcas en todo un fenómeno televisivo. En julio de 2020, Antena 3 tomó la arriesgada decisión de estrenar ‘Mujer’ en el horario de máxima audiencia. En un principio, todo se trataba de una prueba, dado que su intención era devolver la ficción a su espacio en Nova. No obstante, su acogida fue tan asombrosa que se quedó haciéndose su propio espacio en el prime time de la cadena. Provocando así que Antena 3 se convirtiese en una cadena de referencia para ver este tipo de ficciones, incluso llegó a emitir tres entregas semanales hasta convertirse en un formato imprescindible para la parrilla. Esto fue todo un acierto para Atresmedia, dado que comenzaron a liderar la franja horaria con una media del 16.9% de share y 2.004.000 espectadores. Por este motivo, tras el final de la mencionada serie, siguieron alargando esta apuesta. Tras el éxito de ‘Mujer’, se decantaron por ‘Mi hija’, cuyos resultados fueron muy similares. Sin embargo, su estreno ya indicaba en lo que se había convertido este fenómeno turco al sumar un excelente 17.2% de cuota y 2.951.000 espectadores. Gracias a ello, después de meses de cambios en las programaciones, Antena 3 terminó arrebatando a Telecinco el liderazgo. Además de por las consolidadas tardes de concursos con ‘¡Boom!’ y ‘Pasapalabra’, sin olvidar el tirón de ‘El Hormiguero’, las series turcas elevaron a la cadena al primer puesto. Con intención de obtener el mismo resultado, Mediaset quiso enfrentarse a su rival con ‘Love is in the air’. A pesar de ello, no logró superar a la competencia y, a pesar de estrenar la serie en simulcast en todas las cadenas del grupo, solo marcó un 11% y 2.033.000 espectadores con la suma de todos los canales. Viendo como ha crecido la repercusión de estas ficciones entre los espectadores de nuestro país, otra gran pregunta es ¿Por qué gustan tanto las novelas turcas? A pesar de contar con un amplio catálogo de ficción española, en el que se emiten grandes series, también en abierto, como ‘Entrevías’, ‘Toy Boy’, ‘La valla’ o ‘Vivir sin permiso’, la audiencia se muestra mucho más atraída por estas ficciones internacionales.»Las novelas turcas son como la vida misma» Un dato a destacar es que es una ficción que gusta a todos los públicos, aunque principalmente a mujeres. Esto se puede ver reflejado en ‘Mi hija’, donde las mujeres elevan la cuota al 21,2% y los mayores de 65 años. A pesar de ello, son telenovelas seguidas tanto por jóvenes como por personas de mayor edad. Esto se debe a que todas ellas son unas grandes seguidores de este tipo de ficciones por los mismos motivos al coincidir en que la ven para «entretenerse» y porque es «como la vida misma». «Hay mucha trama, amor, envidia, desavenencias, hay de todo. Me gusta porque es la vida misma. Las veo para entretenerme, despejarme y estar una hora tranquila sin pensar en otra cosa», cuenta Trinidad López, una fiel espectadora de ‘Tierra amarga’ a sus 85 años. Una opinión que comparte Feli Pérez de 54 años, quien sigue ‘Nuestra historia’ (Divinity), ‘Mujer’ (Antena 3) y ‘Love is in the air’ (Telecinco): «Me gustan las tramas, el amor, el desamor… Las veo para despejarme y porque es un poco como nuestra vida, no tan exagerada, pero sí. Te entretienen y, por lo general, siempre acaban bien». Asimismo, estas historias también llegan al público más joven. En el caso de Bárbara Cimarro, una joven de 23 años, empezó a verla porque «la veía su madre»: «Al principio no me gustaba, pero luego me enganché. ‘Love is in the air’ estaba muy relacionada con el tema del diseño y la arquitectura y, por curiosidad, me puse a verla. Pero, claro, luego me empezó a enganchar la historia de amor que hay, de ahora sí y ahora no. Se tiran así toda la serie y ese morbillo me gusta. Las novelas turcas me parecen muy sobreactuadas, pero llaman la atención. Me empecé a enganchar por la historia, los líos que se traen…». «Sentir cosas a través de un personaje»No obstante, esto tiene un motivo que va más allá. Tal y como explica Silvia Sanz, psicóloga clínica, «las telenovelas turcas evocan emociones con las que son fáciles comunicarse», por lo que «ayudan al espectador a distraerse, evadirse de la realidad y, por otro, también a relativizar situaciones vividas». «Yo creo que la clave es la empatía, la capacidad de ponernos en la piel de ese personaje que desborda tantas emociones, con las que uno puede evocar esas sensaciones que tiene», explica.De igual manera, son importantes las diferentes maneras en las que se pueden percibir los finales de este tipo de series. Por un lado, según ha opinado Pérez, le gusta que la ficción termine bien, lo que es un signo de la necesidad de utilizar estas series para evadirse de la realidad y así olvidar por una hora todos los problemas cotidianos que se suceden fuera de la pantalla. Por otro lado, «los finales no siempre son felices» y esa «incertidumbre es lo que les mantiene enganchados», apunta la psicóloga. «Incluso un mal final también les puede hacer ver que las cosas no siempre salen bien y esto también te ayuda a identificarte y a relativizar. La vida no siempre acaba bien y es intentar ver un poco el lado positivo», aclara Sanz, haciendo referencia a que los malos finales también tienen su lado bueno. «Además de ver que en las historias, aunque no salga todo como esperamos, les mantiene enganchados el que no sea todo tan predecible», agrega. Es por esto por lo que ser un fiel espectador de estos formatos tiene «un lado positivo», aunque «todo depende del grado en el que consuman este tipo de telenovelas como método de distracción». «Hay gente que se distrae haciendo deporte, haciendo otras actividades o relacionándose. Y otros pues viendo telenovelas y no está mal, es un modo de distraerse de su vida y poder sentir cosas a través de un personaje, que además se va describiendo muy bien en este tipo de historias», argumenta Sanz. No obstante, al igual que todo, este enganche tiene un límite, ya que «una cosa es hacerlo puntualmente y otra es solo ver telenovelas y vivir tu vida a través de ella» porque «buscar solo este tipo de entretenimiento puede ser perjudicial porque también tienes que vivir tu propia vida, buscar otro tipo de evasiones y de modos de poder sentir por ti mismo este tipo de emociones».»El poder sentir y empatizar con vivencias de los personajes»Por otro lado, además de la trama, otro factor importante que ayuda al éxito de estas telenovelas es su hora de emisión. Normalmente, todas ellas tienen un espacio en la programación en la franja de sobremesa o en el prime time. Estos horarios suelen coincidir con los descansos de la audiencia, dado que puede coincidir con su tiempo para comer o con su rato de descanso tras una larga jornada de trabajo. Así lo ha señalado, Cimarro, quien pudo seguir la serie porque «la ve a la hora de la comida o por la tarde», siendo este el momento el que «suele estar en casa».Aunque el contexto en el que llegaron estas novelas a nuestra televisión también ha tenido cierta influencia en su éxito. Esto se debe a que las historias de los protagonistas turcos comenzaron a marcar grandes datos de audiencia durante una de las épocas más complicadas que se han vivido en los últimos tiempos con la llegada del coronavirus, ya que los espectadores vivían experiencias a través de los personajes. «Con todo esto, muchas personas se han sentido muy limitadas y encerradas, donde no han podido vivir todas estas emociones y vivencias que se podrían haber disfrutado antes. Quizás las telenovelas nos llevan a poder disfrutar de todas esas emociones, ya que no solo son de amor, sino también de muchas otras como la traición, drama… Es sentir. Yo creo que el poder sentir y empatizar con vivencias de los personajes que, además se van desarrollando como muy lentamente en este tipo de telenovelas, hacen que se enganchen más», señalaba Sanz.

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