Irse de Madrid. Un rato, aunque sea. Dejar atrás tu ciudad, con todo lo que conlleva; la casa encendida, José Antonio, en el relente abrileño, a la espera de una torrija y un café caliente. Irse de Madrid un rato es una cura para el alma herida, aunque ya, en Atocha, empiezan las dudas y un sordo sentimiento de nostalgia anticipada. Madrid me hizo un hombre y Madrid me ha hecho un cuarentón anticipado: tengo un rodal de canas en la barba y varios años más de los que reza el DNI, aunque no lo cambio por nada. Vivía yo a la madrileña antes de que Ayuso, como Tierno Galván en su tiempo y con su sapiencia cachonda de Machaquito,… Ver MásIrse de Madrid. Un rato, aunque sea. Dejar atrás tu ciudad, con todo lo que conlleva; la casa encendida, José Antonio, en el relente abrileño, a la espera de una torrija y un café caliente. Irse de Madrid un rato es una cura para el alma herida, aunque ya, en Atocha, empiezan las dudas y un sordo sentimiento de nostalgia anticipada. Madrid me hizo un hombre y Madrid me ha hecho un cuarentón anticipado: tengo un rodal de canas en la barba y varios años más de los que reza el DNI, aunque no lo cambio por nada. Vivía yo a la madrileña antes de que Ayuso, como Tierno Galván en su tiempo y con su sapiencia cachonda de Machaquito,… Ver MásLeer másEspaña
