Ah, los locos. «Locos por vivir, locos por ser ser salvados, deseosos de todo al mismo tiempo, los que nunca bostezan ni caen en un lugar común y que arden, arden, arden como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ‘¡Ahhh!’». A todos, para todos ellos, escribió Jack Kerouac (Massachusetts, 1922-Florida, 1969) antes de consumirse del todo, «it’s better to burn out than to fade away», y abrasarse en una última llamarada de fuego y alcohol.

También es cierto que de esos mismos locos, benditos ellos, se escondió en casa de sus padres (literalmente: se escabullía bajo la mesa de la cocina en cuanto… Ver Más

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