Cuando descubrí que Manuel Agujetas tenía un ipod, que Antonio Nuñez Montoya, un gitano de chocolate, cantaba por Frank Sinatra y que José de la Tomasa solo interpreta música lírica en su coche, que flamenco ya es él, según me dijo, inicié un proyecto personal: preguntarle a los flamencos por la música que escuchan. Que me recomendaran, por lo pronto, diez piezas de los estilos que ellos considerasen. Así llegó Vainica Doble a mis oídos. Las dos amigas, que parieron un paraíso extraño y bello a través de sus letras, vuelven loca a Rocío Márquez. El bailaor Israel Galván me habló de rock. Rafael Riqueni, de Isaac Albéniz, nacionalismo musical y Bach, pater de gran parte de lo que hasta hoy se ha desarrollado. Se apareció por aquel trabajo el jazz, el indie, el blues y la electrónica. También el fado, el folclore latinoamericano, la copla, el rap, la vida. Miguel Poveda se acercó a sugerir música, como Estrella Morente, Carmen Linares, Fosforito, Antonio Canales, Merche Esmeralda, David Dorantes y un sinfín de artistas en los que creí ver, desde un principio, algo que contar.

Uno de ellos, Fernando de la Morena, entonó al otro lado del teléfono sus delirios musicales, con los textos, algunos en inglés, difusos en su lengua, pero siempre dentro del ritmo oportuno. Así me dio, deslavazadas, diez referencias que lo habían acompañado hasta ese momento. Escribí, en un documento word, comentarios sobre esa decena de envites. A los pocos meses, en junio de 2019, falleció, antes de que yo, con más reposo en el teclado que su corazón en esta vida, pudiera hacer pública su disposición para este proyecto. <iframe src=»https://open.spotify.com/embed/playlist/5kXOBY0xO2kBIgwdyA5ifn?utm_source=generator» width=»100%» height=»380″ frameBorder=»0″ allowfullscreen=»» allow=»autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture»></iframe>

Un
vídeo del popular cantaor jerezano se ha viralizado estos días. El fragmento, de escasos minutos, pertenece al documental ‘Trance’, de Emilio Belmonte, que llega a las salas de cine este 2022. El largometraje, una especie de ‘roadmovie’ con Jorge Pardo como protagonista, hace parada en Jerez de la Frontera para que Fernando, uno de los reyes de la bulería, corrija a un director de orquesta para explicarle el compás en el que se cuadran las quejas de allí abajo: «Donde no cabe una medida más, la damos. Es estar al límite, al borde del precipicio».

Que sus gustos se manifiesten ahora, cuando vuelve a estar de actualidad, aunque sea de manera póstuma, como nunca hubiese imaginado.

Flamenco genuino
Tardó en dedicarse profesionalmente al cante, pero cuando dio ese paso ya tenía casi todo aprendido. Sus familiares, los de la Morena, le metieron los nudillos en la sangre, así que se convirtió pronto en un superdotado del compás. Quizá siempre lo fue, con eso de jugar al tres por cuatro desde el balbuceo. Lo hizo sin ninguna pretensión, en el barrio de Santiago, uno de los dos más flamencos de toda la geografía mundial, hasta crear un estilo propio de bulería. Divertida, gamberra y absolutamente honda.

Este recortador de tercios ligeros no se reveló de la noche a la mañana, sino que surgió como lo hace el palo cortado de su tierra, casi sin avisar, con poca prisa. Escuchar a los hombres mayores que faenaban y se aliviaban el gañote por los campos de vid, así como a sus paisanos, le permitió asumir de primera mano esta cultura. Su aparición en la película ‘Flamenco’ (1995), de Carlos Saura, y discos como ‘De Santiago a Triana’ (1994), ‘En Ca de la Morena’ (1999), ‘Jerez de la Morena’ (2002) y ‘VORS, Jerez al cante’ lo atestiguan.

De Tío Borrico a Elton John
Con algunos de los nombres que rememora en este repertorio escogido ha compartido cartel, además de un sinfín de fiestas. Una historia, en definitiva, de compañeros y amigos. No se decanta por una sola escuela, aunque sí tiene especial predilección por la de Antonio Mairena, con centenares de adeptos en cualquier rincón de Andalucía. Pocos intérpretes se aproximan tanto a una estética sin llegar a asemejarse por completo. Parece que su acusada personalidad jugó un papel muy destacado en ello. Todo fue recibir y filtrar con creatividad.

Elton Jonh

ABC

Terremoto, Manuel Agujetas, Manuel Sordera, Tío Borrico y Chocolate, quien se marchó a Sevilla siendo un niño, son ídolos entre la afición a lo jondo. Y él se ha reservado un ole para cada uno. El punto que tienen en común todo ellos, al igual que Camarón y El Sernita, un verso suelto de Jerez que se dedicó a embellecer el cante cuando todos tendían a despojarlo de adorno, es el carácter genuino. Hubo un gusto especial en el de la Morena por el arte de las vivencias. Lo natural, las barriadas, el fuego… Aun así, no deja de recordar a otros que le llevaron a las tiendas de discos: Frank Sinatra y Elton John, iconos de la música internacional que calaron en sus tímpanos cuando estaban vírgenes de agentes externos.

También resulta interesante ver el impacto que tuvo el disco ‘Canta Jerez’ (1967) hasta el final de sus días. Ese álbum, para muchos, el mejor que se ha grabado jamás en lo que al cante se refiere, es un retrato a una generación esencial cuyos miembros, por aquellas décadas, pasaban por ese momento en el que el hombre goza de plenitud y experiencia. Una instantánea a una suerte de Generación del 27 del flamenco jerezano. A través de ella se aprecia lo más alto que salió de entre los muchos admiradores de Antonio Chacón y Manuel Torre. De los rituales de las casas y bodegas. Del cante directo y al tuétano que tantas camisas ha partido y que a veces también se miró en Cadiz, vecina y amiga. Y de esa generación, cómo no, bebió El Torta, El Capullo y él mismo, Fernando de la Morena y de todos los aficionados a esa «medida de más» que desde los esquemas de aquel director de orquesta parecían indescifrables. Llenó los patios de butacas de jóvenes. Toreó sin aspavientos en las mejores plazas y fue, en definitiva, caballero de la bulería como punta de un iceberg que albergó el paño de la soleá y de la trilla, de todos los palos, en realidad, que en su voz cobraron un sello propio.

1. ‘En la puerta con tu mare’ (bulería), Terremoto de Jerez. ‘Terremoto’ (1958)

2. ‘Desde que tú te fuiste’ (seguirillas), Manuel Agujetas.

3. ‘En el reflejo del vino’ (fandangos), Sordera de Jerez.

4. ‘El alcalde de Guadix’, El Chocolate (taranto y abandolao). ‘Maestros del cante’ (1973)

5. ‘Romance de la Princesa Celinda’ (romance), Antonio Mairena. ‘Triana, raíz del cante’ (1973)

6. ‘New York, New York’, Frank Sinatra. ‘Trilogy’ (1980)

7. ‘Don´t go breaking my heart’, Elton John y Kiki Dee. ‘Elton John´s greatest hits volume II’ (1976)

8. ‘Son tus ojos dos estrellas’ (bulerías), Camarón de la Isla. ‘El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía’ (1971)

9. ‘Yo seré leña en tu corral’ (soleá), Tío Borrico. Canta Jerez (1967)

10. ‘Moritos a caballo’ (cabales), El Sernita. Canta Jerez (1967)

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