La profesora ucraniana de la Universidad de Salamanca Olga Ivanova, presidenta de la Asociación cultural Buvlick en Salamanca, que aglutina a expatriados de la antigua Unión Soviética, ha mostrado su preocupación por la situación dramática en su país y por la incertidumbre en la que está su familia.
La profesora ucraniana de la Universidad de Salamanca Olga Ivanova, presidenta de la Asociación cultural Buvlick en Salamanca, que aglutina a expatriados de la antigua Unión Soviética, ha mostrado su preocupación por la situación dramática en su país y por la incertidumbre en la que está su familia.Desde fuera se ve de manera dramática, ha asegurado Ivanova, profesora en la Facultad de Filología, en declaraciones a Efe, y aunque se quería evitar en los últimos años, en estos meses se ha visto que la llegada del conflicto era inevitable.Olga Ivanova ha reconocido sentirse descorazonada por el ataque ruso a diversas zonas de Ucrania, aunque ha evitado preguntarse el origen de este conflicto.Esta ucraniana llegó a Salamanca hace 15 años para estudiar el doctorado y tras varios años fuera de España para realizar estancias postdoctorales, ahora ya está asentada en la capital salmantina, donde tiene dos hijos.Ahora preside la Asociación cultural Buvlick de la capital salmantina, que reúne a expatriados de los países de la antigua Unión Soviética, entre ellos rusos y ucranianos, que mantienen una gran relación por su base cultural y son «muy respetuosos con las ideas de los demás».Estoy consternada de saber cómo está mi familia allí, en Ucrania, donde vive su madre, en Kiev, y algunos miembros más en la zona de los Cárpatos.En su relato ha explicado que su familia se siente insegura, ya que no sabe cómo va a continuar esta situación ni tampoco cómo va a seguir su vida diaria.En estos momentos, y según Ivanova, sus familiares en Kiev no salen de casa a la calle, no abren las tiendas, muchos no van a trabajar, porque se ha decretado el estado de emergencia y se limita la actividad diaria.Por ello, está muy preocupada porque no saben cómo hay que actuar ante un momento como el que está viviendo Ucrania, porque, como ha señalado Olga Ivanova, genera mucha angustia no poder ayudar en nada a su familia porque la distancia lo impide.Ivanova tiene ya su vida asentada en Salamanca, donde vive junto a su pareja, con la que tiene dos hijos, el mayor de seis años, y con ellos, solo la pandemia ha impedido que regresen, como cada verano, a Kiev para ver a los familiares.El mayor de sus hijos, de seis años, se identifica como ucraniano y, aunque no sabe lo que está ocurriendo en Ucrania, le preguntó a su madre hace unas semanas: ¿Cuándo podemos regresar a Ucrania? Cuando le dijo que este año no podrían le dijo que «él quería mucho a Ucrania.EFE1010946jsc/JL(vídeo)(foto)
