Sáb. Nov 26th, 2022

Aclaremos, en principio, qué fue Turdetania y cuáles fueron sus límites geográficos.

Una zona que establecen los romanos que nunca existió como pueblo propio y que abarcaba del valle medio y bajo del Guadalquivir, la tierra llana de Huelva y el valle del Guadalete.

Pero tengo entendido que ellos no se conocieron nunca como Turdetania, que ese es el término que le ponen los invasores.

Efectivamente. Lo más aproximado sería indicar que fueron diferentes pueblos convivientes, multiétnicos, que Roma simplifica y los denomina turdetanos.

¿Hasta dónde llegaban las exportaciones agrícolas turdetanas?

Hemos encontrado ánforas turdetanas por toda la fachada atlántica de Portugal, con algunos ejemplares en Galicia y el norte de África. Y hablamos en un espacio temporal que va desde finales del siglo VI a de C hasta el I a de C.

Entiendo que en todos esos sitios se han encontrado restos de ánforas turdetanas, que no se parecen en nada a las posteriores romanas.

Son ánforas de tradición fenicia, de forma cilíndrica, mucho menos estandarizadas de las que luego implantarán los romanos.

¿Podemos acercarnos a ese cambio recordando el pasó del búcaro local a la lata de cerveza anglosajona?

En este caso el contenido siempre es el mismo: el producto agrícola local. Y lo que cambia, como con la lata y el búcaro, es el envase, reconocible y adecuado para el comercio de largo recorrido.

Existe la creencia de que aquellos pueblos fueron muy permisivos ante las invasiones mediterráneas…

Abundaron los acuerdos entre las élites gobernantes y el resultado fue el mantenimiento de la prosperidad local durante bastante tiempo.

Permítame el exceso: ¿No se constata la presencia de un movimiento de liberación turdetano frente a las potencias invasoras?

Hay pequeñas rebeliones lideradas por héroes locales como la de Lusinos y Culchas que fueron sofocadas rápidamente.

El caso es que de aquel mundo postartésico no quedan ni dioses, templos, casi edificios, ni tumbas ¿Es como si les hubiera caído el meteorito?

(Risas) Lamentablemente todo aquello que pudiera darnos más información es lo que nos falta.

Lo único que nos queda de aquel mundo son los restos cerámicos, por lo que entiendo que la devastación es parecida a lo que vemos hoy en ciudades de Ucrania…

La devastación no fue tanto por acción militar sino por la posterior intervención romana y tampoco fue una cultura arquitectónicamente ostentosa.

Sus investigaciones arqueológicas y estudios de ánforas apuntan en cambio, a que la resistencia cultural fue numantina. ¿Nos lo explica?

La presencia romana activa un proceso de reforzamiento de la identidad cultural y durante dos siglos siguen aferrados a su tradición artesanal alfarera.

Esa resistencia cultural se rastrea, por ejemplo, en las tumbas de Carmona. ¿Qué evidencias de aquel mundo encuentra en esos enterramientos?

Siguen utilizando la cerámica tradicional turdetana, piezas pintadas con bandas rojas, exactamente las mismas que utilizaban seis siglos antes. Tiene un viejo acento fenicio y es de muy buena calidad alfarera.

¿Las lujosas vajillas Kuas, fabricadas en Cádiz, qué simbolizan dentro del relato de la resistencia cultural turdetana?

Era una vajilla para los momentos especiales, cuando una ceremonia exigía sacar lo mejor de la vitrina para celebrar un acontecimiento social.

Dicen algunos arqueólogos que Cádiz, en aquel tiempo, fue algo así como el Ikea del mundo turdetano. ¿Nos vale el ejemplo?

Cádiz tenía el catálogo de moda doméstica, desde la alfarería a la tipología de los hornos de las ánforas.

Se han encontrado ánforas de época de Vespasiano con nombres indígenas en la epigrafía anfórica. ¿Es señal de esa resistencia o tiene otra interpretación?

En ese momento ya no se pueden hablar de turdetanos como tal, estarían diluidos por el tiempo y la romanización, pero sí es un reflejo de que seguían perviviendo familias indígenas de los tiempos prerromanos.

¿Es Carmona el canto del cisne turdetano?

Es en Carmona donde encontramos el último resquicio de resistencia cultural en unos hornos donde fabricaban ánforas turdetanas cocidas, probablemente, en hornos romanos, porque los indígenas habrían perdido la propiedad sobre sus talleres.

Agujero negro
Licenciada en Historia, arqueóloga, es coautura del artículo ‘Las ánforas turdetanas tipo macareno en el bajo Guadalquivir’, firmado por Francisco José García Fernández y Enrique García Vargas, dentro del libro colectivo ‘Ánforas turdetanas, actualización tipológica y nuevas perspectivas’. Con este libro conocemos un poco más ese agujero negro de nuestro pasado que es el mundo postartésico y las invasiones militares y coloniales mediterráneas. El rincón preferido de Violeta Moreno lo tiene en los Jardines de Murillo, donde pasea su avanzado estado de buena esperanza de la mano de la paz y la serenidad. Le gusta leer y las series televisivas de época. Ha escrito cerca de una veintena de artículos científicos y el libro ‘La influencia púnica en las mesas turdetanas’, editado por la Diputación de Sevilla.

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