La salsa romesco es de esas recetas que uno debe tener siempre a mano o haber experimentado al menos en algún momento de su vida. Esta salsa conocida por ser la pareja perfecta de los calçots es también un acompañamiento delicioso para cualquier otro vegetal, carnes, pescados, huevos o pasta.

Ingredientes
Alcachofas troceadas congeladas
300 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Una cucharada
Queso parmesano rallado
Dos cucharadas
an rallado sin gluten (a base de maíz)
Dos cucharadas
Sal y pimienta
Al gusto
Ajo en polvo u otras especias al gusto
Una cucharadita
Ingredientes para el romesco
Tomates de rama
5
Pan tipo hogaza (no muy grandes)
Una rodaja
Ajo morado
Una cabeza
Avellanas tostadas
100 gramos
Almendras tostadas
80 gramos
Aceite de oliva virgen extra
250 ml
Vinagre de Jerez
50 ml
4 ñoras o 2 cucharadas de carne de pimiento choricero

Sal y pimienta negra recién molida

Pimentón dulce de buena calidad
Una cucharadita
Esta salsa se caracteriza por la intensidad de su sabor consecuencia de la suma de sabores de los vegetales asados y los frutos secos tostados unido a nuestro aceite de oliva, vinagre de Jerez y una especia típica de la cocina española como es el pimentón.

Si no la has probado o tienes miedo de intentar hacerla y que no resulte… ¡que el miedo no te detenga! Creo que esta receta te encantará porque está inspirada en la receta tradicional.

Preparación

Colocar una olla con agua a hervir y en el momento de la ebullición añadir sal y las alcachofas (no es necesario descongelar). Cocer durante 5-6 minutos hasta que estén tiernas. retirar, escurrir y trasladar a un recipiente con agua helada. Escurrir nuevamente y retirar el exceso de humedad con papel absorbente. Pincelar con el aceite de oliva y salpimentar.

A continuación, rebozar en la mezcla de pan rallado, queso parmesano y ajo molido y disponer en la bandeja del horno forrada con papel vegetal. Hornear en horno pre-calentado a 200 ºC hasta que estén doradas y crujientes.

Toca el turno de la salsa de romesco. Precalentar el horno a 180-200 ºC, lavar las hortalizas y secarlas, forrar una bandeja con papel vegetal y colocar sobre ella los tomates y los dientes de ajo sin pelar. Asar vigilando para dar la vuelta en mitad del proceso. Cuando ya casi esté colocamos en otra bandeja forrada las avellanas, las almendras y el pan y dejamos que se tuesten vigilando igualmente retiramos ambas bandejas del horno y esperamos a que se enfríen.

En un vaso alto, como el de la batidora o similar, colocamos todos los ingredientes, excepto el aceite. El tomate, el pimiento choricero y los ajos ya pelados, el pan, el pimentón, los frutos secos tostados y el vinagre. De la totalidad del aceite vamos a usar unas 4 cucharadas para triturar y una vez conseguida esta pasta base añadiremos el resto del aceite y lo incorporaremos con una cuchara en movimientos envolventes para que la salsa no emulsione ni se quede demasiado compacta. Rectificamos también de sal y pimienta hasta que quede a nuestro gusto y… ¡listo!

Servimos junto a las alcachofas crujientes aunque esta salsa es perfecta para acompañar en general cualquier vegetal asado o a la plancha, también para acompañar platos de pasta, huevos o, por supuesto, los típicos calçots que ahora mismo están en temporada.

Por