Los precios energéticos y del combustible siguen encareciéndose como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania, pero la realidad es que gran parte son impuestos
Los precios energéticos y del combustible siguen encareciéndose en cifras históricas como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania. Mientras la luz y la electricidad está batiendo récords, también lo está haciendo el precio de los carburantes. En los últimos días, hemos podido ver cómo las gasolineras han actualizado sus precios hasta alcanzar unas cifras que no hemos visto en muchos años. Este lunes, el litro de gasolina está disparado y está cerca de los dos euros. El precio medio este lunes en España es de 1,698 euros, mientras que el precio del diésel es algo inferior: 1,608 euros de media. La guerra entre Rusia y Ucrania evidencia así las graves consecuencias que ha tenido el conflicto para Europa, que en este caso se traduce en una subida de precios descontrolada. Si bien es cierto que la Unión Europea no parece dispuesta a vetar todavía el petróleo ruso, sí ha anunciado que presentará una batería de medidas para reducir la dependencia del gas y el petróleo de Moscú.No obstante, la realidad es que los precios de la gasolina y el diésel son, en gran parte, impuestos. Inés Cardenal es directora de Comunicación y Asuntos Legales de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) y ha asegurado a COPE que de cada litro de carburante, aproximadamente la mitad del precio, ya sea de gasolina o petróleo, son impuestos.»Estos son el IVA y el impuesto especial de hidrocarburos», ha contado. A lo que además hay que añadir, de media, «un 40% del precio del producto al por mayor», es decir, el precio que cuesta en los mercados internacionales. Por otro lado, el 15% restante son «los costes de distribución y márgenes». En este caso, estaríamos hablando de todos aquellos costes que existen «desde que el producto sale de la refinería, el transporte, almacenamiento, la logística, los costes de la estación de servicio», ha enumerado, a lo que además ha añadido «las existencias mínimas de seguridad y el Fondo Nacional de Eficiencia Energética». Son una serie de costes que «no están en los impuestos pero aumentan el proceso de formación del precio de los carburantes». No obstante, los impuestos que se aplican a la gasolina y al diésel son distintos. En el caso de la gasolina, actualmente se están pagando unos impuestos sobre los carburantes de 0,473 céntimos por cada litro. En el caso del diésel o gasóleo es de 0,379 céntimos. A todo esto, hay que añadirle «el 21% sobre el precio antes de los impuestos, más el impuesto especial». Con esta subida incesante de los precios, con los que las gasolineras ya han vaticinado una caída del consumo, cabe preguntarse si el Gobierno tiene algún tipo de herramienta para poder reducirlos. Según Inés Cardenal, «España no tiene ninguna capacidad de influir en los precios de los productos petrolíferos de los mercados internacionales, ni en el precio del crudo». Sin embargo, sí ha asegurado que «la única vía» para conseguir rebajar el precio de los carburantes «es a través de los precios regulatorios o los impuestos». En último lugar, ha apuntado que el Gobierno de España «es soberano para decidir los impuestos sobre los carburantes».

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