Este madrileño, miembro de una saga de inventores e ingenieros, ha pasado a la historia por múltiples motivos, uno de ellos por contribuir a mejorar el séptimo arte
El apellido De la Cierva va unido a invención, a mentes privilegiadas, a progreso para la sociedad como el autogiro, precursor del helicóptero, inventado por el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Juan de la Cierva y Codorníu que fue calificado en su tiempo, los años 30 del siglo XX, como «ilustre, notable, sabio». Otro miembro de la saga, Juan de la Cierva y Hoces (sobrino del anterior), ya ha pasado a la historia de los grandes inventores por artilugios que han contribuido a tener mejores imágenes en el cine, el Dynalens que patentó en 1963 y del que incluso nos beneficiamos, 59 años después, en las cámaras de nuestros móviles; le debemos el registrador de llegadas para las carreras de caballos (invento que fue muy utilizado en EE.UU.) paso previo a la photo finish que ahora también se emplea en muchos deportes; inventó, en colaboración con el Ejército español, el sistema Meroka, una sofisticada arma antimisiles muy eficaz, que va instalado en fragatas de la Armada de la clase F-80 y las llevó el portaaviones Príncipe de Asturias hasta su jubilación en 2013.Si no hubiera fallecido en junio de 2020, Juan de la Cierva y Hoces estaría a cuatro días de cumplir 93 años. Desde los 18 años no paró de inventar. Tiene registradas con su nombre 48 patentes -que podrían ascender a 60-, si el Ministerio de Defensa no le hubiera impedido patentar otros diseños de armas. Este ingeniero e inventor, que también tiene alguna que otra mancha en su expediente [fue procesado y acusado de un delito de apropiación indebida y de otro contra la seguridad en el trabajo por llevarse, en su huida a Estados Unidos, todos los documentos de su empresa Electroóptica y por dejar en la estacada a sus 193 trabajadores de los que no pagaba la Seguridad Social], guardó secretos muy importantes sobre la seguridad de La Zarzuela y La Moncloa, que diseñó, al margen de su gran amistad con el Rey Juan Carlos y con Adolfo Suárez; y, sin olvidar, a presidentes de Estados Unidos como Gerald Ford, a los que enviaba archivos secretos, durante el tiempo que trabajó para el Departamento de Defensa y el Pentágono. Pero el Juan de la Cierva y Hoces que más nos interesa en este artículo es el que recibió un Óscar en 1969 por su contribución técnica a la industria cinematográfica por el Dynalens, el estabilizador óptico que permitió a los técnicos de imagen de la película ‘¡Tora!, ¡Tora!, ¡Tora!’ grabar planos y secuencias de combate jamás vistas. Inventor y pionero hasta para ganar la preciada estatuilla doradaCuando hablamos de los premios por excelencia del cine, galardones que se entregan esta próxima madrugada (a las 2.00 hora española del lunes 28), pensamos en actores (vamos a estar pendientes de Javier Bardem y Penélope Cruz que son candidatos a una estatuilla cada uno), directores, películas ( Alberto Mielgo candidato al mejor corto de animación y Alberto Iglesias, a la mejor banda sonora) y se nos escapan los destinados a la parte más técnica, imagen y sonido, aunque cada vez van teniendo más relevancia.Si hablamos de españoles que tienen en casa un Óscar, nos acordamos de Penélope, de Bardem, claro de ¡Pedrooooo…! Almodóvar, de José Luis Garci, Fernando Trueba, Alejandro Amenábar y más lejos en el tiempo Luis Buñuel allá por 1972 con la película francesa «El discreto encanto de la burguesía». Pero no son los únicos. Aún antes que Buñuel, hubo un ingeniero español, inventor para más señas, Juan de la Cierva y Hoces, miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España que recibió el Óscar a la Mejor Contribución Técnica por su aportación con su invento del estabilizador de imagen para cámaras, «el dynalens». «Yo estaba en Londres por un viaje de negocios y me llamaron de Estados Unidos para decirme que me iban a dar un Óscar» recordaba en una entrevista Juan de la Cierva [marzo de 2018, ‘El País’]. El día de la entrega, la primera edición que se celebró en el Pabellón Dorothy Chandler de Los Ángeles, y la primera vez que se retransmitían a nivel internacional, De la Cierva y su mujer, Eloísa (que estrenó para la ocasión un maravilloso vestido comprado en París), se sintieron como auténticas estrellas del séptimo arte. «El vestido de mi mujer era tan bonito y ¡ella tan guapa! La gente decía: mira, mira es Laureen Bacall, la esposa de Humphrey Bogart. Y yo pensaba: si el de Óscar soy yo. Tras la entrega me crucé con Elizabeth Taylor en un pasillo. Llevaba un vestido escotado y lucía el famoso diamante del millón de dólares que le había regalado Richard Burton».El Dynalens, un invento de ÓscarEl estabilizador de imagen surgió para solucionar un «problemilla» familiar. Juan de la Cierva solía grabar a sus cuatro hijos cuando iban de excursión, de vacaciones. Durante una grabación de los chicos mientras esquiaban se le ocurrió el invento para conseguir que la imagen de las películas de Super-8, en las que inmortalizaba a sus hijos, no salieran movidas y desenfocadas.Con el estabilizador óptico se eliminaban los efectos no deseados de movimiento, vibraciones y desenfoque de las cámaras tanto de fotografía como de cine.El invento ha sido fundamental para la industria del cine desde 1969. Utilizado para películas y documentales. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood otorgan el Premio Científico y de Ingeniería a los logros que producen una influencia definitiva en el avance de la industria cinematográfica. Es un premio chapado en oro de 24 quilates unido a una base rectangular. El casting representa la estatuilla del Oscar en bajorrelieve a un lado de una placa con el nombre del premio. Pegada a la base hay una placa grabada con una descripción del logro y los nombres de los homenajeados.

Por

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Generated by Feedzy
Abrir chat
¿ Hablamos ?..
Cope Écija
Hola, ¿ En que podemos Ayudarte ?