El Fondo Monetario Internacional (FMI) avala la subida de impuestos a los combustibles que ambiciona María Jesús Montero
El Fondo Monetario Internacional (FMI) avala la subida de impuestos a los combustibles que ambiciona María Jesús Montero. Ha sido este miércoles cuando el FMI ha propuesto corregirlo a partir del 2023 y a través de una puesta en marcha de un ajuste fiscal «creíble», que sea «firme» pero «gradual», con el objetivo de reducir el déficit a un ritmo de 0,5 puntos al año y volver al equilibrio en las cuentas públicas al final de la década. Asimismo, el organismo apuesta por realizar un «refuerzo de la recaudación del IVA» o «aumentar los impuestos medioambientales».»Una formulación temprana de un plan creíble de consolidación fiscal a mediano plazo podría ayudar a generar el consenso social necesario y respaldar la confianza de los inversores», asegura el organismo en el informe redactado. A pesar de ello, consideran que lo mejor es hacerlo «una vez que se haya cerrado la brecha de producción y la economía se encuentre en una senda de crecimiento sostenido», lo que calculan que se cumpliría el próximo año.»La decisiva respuesta política de España a la pandemia ha sido fundamental para salvar vidas y aliviar la gravedad de la contracción económica, pero inevitablemente ha pasado factura a las finanzas públicas», agrega el FMI, dejando claro que por ello consideran mejor «reconstruir gradualmente los colchones fiscales con el tiempo para mantener la sostenibilidad fiscal y la estabilidad económica». De esta manera, creen que se «ayudará a proteger la recuperación y a contener los costes de las cicatrices a largo plazo».A pesar de esto, hay expertos que consideran esta subida de impuestos como «nada aconsejable» y una «medida inoportuna». «Si hubiera una elevación de la fiscalidad sobre los carburantes, tendríamos un aumento generalizado del precio y, para aquellos que usan los combustibles líquidos como materia prima, habría una elevación de costes que trasladarían a los precios», declara Mikel Buesa, Caterdrático de Economía en la Universidad Complutense de Madrid, haciendo referencia a que, en el caso de que se apruebe esta subida de impuestos, se encarecería el sector del transporte, la industria o la agricultura, lo que provocaría a su vez «un efecto inflacionista de subida de precios generalizado». No obstante, las consecuencias no serían las mismas para los «consumidores privados», dado que «ahí la demanda es bastante inelástica y, normalmente, lo que ocurre es que las subidas de impuestos se las traga el consumidor porque no le queda más remedio». A pesar de ello, Buesa está seguro de que esta subida de impuestos en los combustibles «provocaría que la situación fuera peor en la cuestión de la inflación», por lo que «una subida de los impuestos a los carburantes no es nada aconsejable en una situación como en la que vivimos actualmente». «Luchar contra el cambio climático no es subir los precios de los carburantes»»La justificación que suele dar el gobierno para este tipo de cosas es que la fiscalidad en España es menor que la de otros países europeos, lo que es cierto, y que de esa manera se lucha contra el cambio climático», ha señalado el catedrático, haciendo referencia a que subir los precios no es una medida efectiva para favorecer al medioambiente. «Esto es rádicalmente falso porque luchar contra el cambio climático no es subir los precios de los carburantes por la vía fiscal sino adoptar otras tecnologías que no utilicen esa materia prima. Por lo que tendrían que hacer otras cosas que poco tienen que ver con los carburantes», apunta, señalando que lo que de verdad resultaría efectivo es investigar otras alternativas tecnológicas. «El mercado del automóvil, en este momento, el 60% de las ventas es de coches usados y, por tanto, la realidad económica no es la de la imaginación de los que pugnan la subida de la fiscalidad sobre los carburantes para luchar contra el cambio climático», justifica, poniéndo como ejemplo las personas que, ante esto, prefieren comprarse un coche de segunda mano que uno eléctrico porque no todo el mundo tiene «40.000 euros». Es por esto por lo que iniste en que el cambio climático es una vaga justificación por parte del gobierno para subir los impuestos. «Los argumentos tienen que responder a la realidad y la realidad es que las posibilidades de sustitución de la tracción impulsada por los combustibles por una tracción impulsada por la energía eléctrica es muy limitada porque los vehículos son muy caros y los eléctricos son muy inciertos respecto a la distancia que se puede recorrer con ellos», aclara Buesa. «Además de que no hay infraestructuras donde rellenar las baterías. No sabemos si quiera si, si se sutituyera la totalidad de la tracción de carburantes por tracción eléctrica, si existe litio suficiente para fabricar las baterías que se necesitarían para miles de vehículos», agrega, señalando que se necesitaría una gran cantidad de otras materias primas sustitutivas de las que no puede haber suficiente. «No es razonable pensar en una subida de impuestos»Asimismo, Buesa pone el foco en lo mucho que afectaría esta subida, principalmente, al bolsillo de los usuarios: «Para las empresas petroleras el efecto de la subida de impuestos sería relativamente pequeño, pero para los usuarios supone un aumento de costes muy razonable». Esto se debe a que «esos usuarios de lo trasladan a otros, ya sea en el transporte o en la agricultura», lo que nos llevaría a tener «otro factor que incide sobre el aumento generalizado de precios y, por lo tanto, sobre la tasa de inflación del país». «En el caso de los transportistas, hoy por hoy, pagando lo que estamos pagando por la gasolina, el transporte público necesitaría subir las tarifas», corrobora Rafael Pampillón, catedrático de la Universidad CEU San Pablo y escritor de ‘Cuando los votantes pierden la paciencia’, haciendo hincapié en que esta subida de impuestos «no cree que la veamos». Eso agravaría la situación actual, dado que «la inflación en este momento es un problema crucial para el sistema económico» y «sería una medida muy inoportuna porque la inflación es un impuesto que recae, principalmente, sobre los pobres y que se va comiendo la capacidad adquisitiva de la gente y alimenta por ello un cierto bloqueo del crecimiento de la economía». «La realidad actual, lo que muestra es que esa pretendida sustitución de la tracción basada en el consumo de gasoleo de gasolina por la tracción eléctrica pude ser un deseo interesante, pero no es factible. Ni a corto ni a medio plazo. Para ello, tendríamos que hacer muchas cosas distintas respecto al precio de las gasolinas», zanja el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. «Yo creo que, políticamente, en este momento, no es razonable pensar en una subida de impuestos porque estos precios del petróleo pueden seguir subiendo», apunta Pampillón tras explicar que «el contexto internacional y los acontecimientos actuales no favorecen a la subida de impuestos porque van a subir los precios del gas y el petróleo como consecuencia de la geopolítca que nos ha tocado vivir», por lo que insiste en que » no es el momento de echar más leña al fuego».

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