El índice Ibex 35 abre en 8.550 puntos, con alza de un 0,7 por ciento
Al final la sangre no ha llegado al río en los mercados financieros y en los de materias primas, pero no ha faltado mucho. La volatilidad fue ayer enorme en un día de locura, de volteretas y de bandazos. Como muestra, un botón. El precio del barril de crudo del Mar del Norte se paga esta mañana a poco más de 93 dólares, pero es que hace 24 horas superaba los 96, que es su precio más alto de los últimos siete años. La cifra redonda de los cien dólares no está muy lejos. Numerosos analistas, entre ellos los del Bank of América, creen que el precio del barril llegará a los 120 dólares a mediados de este año. El mercado de materias primas, al igual que las Bolsas, el oro y el mercado de divisas se mueve en estos días entre grandes volatines casi circenses al ritmo que marcan las noticias o las expectativas sobre la situación en Ucrania.El índice Ibex 35 abre en 8.550 puntos, con alza de un 0,7 por ciento. Sube Iberdrola, que ha publicado resultados. La empresa ha ganado 3.880 millones de euros el año pasado y va a incrementar un 5 por ciento su dividendo con cargo al pasado ejercicio, hasta 0,44 euros brutos por acción. Endesa ha mejorado un 3 por ciento su beneficio el año pasado, hasta 1.435 millones de euros y ha elevado su dividendo un 11 por ciento, hasta 1,4 euros por acción. AENA ha reducido sus pérdidas. El beneficio de Red Eléctrica ha crecido un 10 por ciento, hasta 680 millones de euros.También empieza a reaccionar la Bolsa de Moscú que ha resido un severo castigo en las últimas sesiones y semanas. La divisa rusa, el rublo, ha caído con rapidez ante las sanciones de Occidente, pero también ha reaccionado. Al final los que quieren ver la botella medio llena creen que Rusia, pese a todo, quieren creer la situación no irá a más e incluso que todavía puede conseguirse una salida negociada al conflicto. Quizá la salida de la crisis no pase por las armas. Y los inversores han respirado algo más tranquilos, a pesar de la decisión del presidente ruso, Vladimir Putin, de reconocer la independencia de las regiones separatistas de Ucrania y de mandar tropas a la zona. Moscú insiste en que no se trata de una invasión, aunque ni Estados Unidos ni la ONU son de la misma opinión. Pero los más optimistas apuestan porque con este movimiento táctico Rusia pondrá punto y final a su expansión en la zona. Son argumentos muy frágiles, pero no hay muchos más clavos ardiendo a los que aferrarse.Hoy, con permiso de Rusia y Ucrania, todos los ojos miran hacia el dato de IPC que se va a publicar en la zona euro. El último conocido muestra una inflación del 5 por ciento. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha asegurado que subir el precio del dinero con demasiada rapidez no servirá para contener las presiones inflacionistas, pero puede congelar la recuperación de la economía. Así que insiste en su mensaje de que Europa no tiene porqué seguir inmediatamente los pasos de Estados Unidos o el Reino Unido, donde los tipos de interés ya están orientados al alza. Lagarde busca el momento correcto para enfrentarse a la escalada de la inflación, pero sin comprometer la recuperación de la economía.Lo que parece claro es que si se recrudece la tensión en Ucrania y hay sanciones más severas contra Rusia se estrangularán los suministros de algunos productos vitales para Europa, Subirán los precios y la inflación se disparará aún más. Nadie olvida que Rusia aporta cerca de un 40 por ciento del gas natural que se consume en Europa y el 25 por ciento del petróleo. Dos terceras partes del gas que se consume en Alemania procede de Rusia. Además, Rusia es el mayor productor de trigo del mundo.
