La península ibérica cuenta con 7 plantas regasificadoras, más que cualquier otro país del continente
El proyecto Midcat comenzó a morir hace ya más de tres años. Se trataba de una iniciativa ambiciosa: una inversión de 442 millones de euros para construir un gran conducto que llevase el gas procedente de Argelia y almacenado en España hasta el resto de países europeos, especialmente Francia. El expresidente de la Comisión de Expertos para la Transición Energética, Jorge Sanz, explica que los conductos del sur de Europa son más pequeños y la construcción del Midcat supondría la creación de un gran conducto que atravesase los Pirineos.España cuenta en la actualidad con seis plantas regasificadoras dedicadas a reconvertir el gas, que se transporta de manera habitual en estado líquido y en buques metaneros a 160 grados bajo cero. A las seis plantas españolas se le suma la que se encuentra en Portugal. Todas suman 7, muchas más que en el resto de países del corazón europeo, como en Francia, donde sólo hay tres, mientras que Alemania, que acaba de dejar en suspensión la aprobación del Nord Stream 2 con Rusia, no tiene ninguna.El Midcat, un proyecto fallidoY es que el proyecto ya comenzó a morir en 2019, cuando tanto el regulador francés como el español decidieron no llevar a cabo la creación del gasoducto. Una decisión que ratificaría sólo un año después la propia Unión Europea al retirarlo oficialmente de sus proyectos. Ahora, y en plena crisis por el estallido de la guerra en Ucrania y la invasión de Rusia, son muchas las voces que preguntan por el fallido intento de crear un hub de gas europeo en nuestro país.De hecho, hace sólo unas semanas y antes del conflicto en el Este, ya se planteó desde la OTAN que se recuperase el proyecto Midcat ante la perspectiva de un conflicto con Putin, las sanciones económicas y la ruptura de proyectos como el Nord Stream 2. No obstante, ha sido la propia ministra de Transición Energética y vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera, que mantiene que no solucionaría los problemas “a cortísimo plazo”.¿Por qué sigue descartándose el Midcat?Jorge Morales, director de Próxima Energía, explica en COPE que “se descartó por la poca rentabilidad que tenía la operación”. Y es que, como subraya, al final es “un problema de rentabilidad”: “Construir un gasoducto de este tipo llevaría 10 años y lo que estamos haciendo todos es consumir menos gas”, destaca.Mientras, Sanz recuerda que por parte de Francia tampoco interesaba la creación del gasoducto: “Para crear un conducto que cruce el pirineas prefieren que el gas vaya hasta la planta regasificadora de Marsella”.Morales, por su parte, señala que el único interesado en la obra siempre ha sido, y exclusivamente, la empresa constructora, Enagás. “Francia siempre ha jugado a reducir las interconexiones y le interesa vender, no comprar. En el sector eléctrico llevamos años peleando por lo mismo. Al único que le interesó esto en su día a la empresa que pretendía hacer la obra”.

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