Buscamos masivamente información en la red sobre nuestra salud, tendencia que se ha acentuado por la pandemia. No es malo hacerlo pero sí fiarse solo de páginas no especializadas
9 de cada 10 pacientes utiliza Internet para buscar información sobre su salud. Esta realidad no es negativa en sí. La parte negativa es que quedamos a merced de los bulos y fake news que abundan en la red. Según datos del primer estudio sobre bulos en salud el 30% de estos pacientes busca resolver dudas en páginas web de organizaciones científicas. Hasta ahí bien. Pero por otro lado el 29% lo hace en blogs y tan solo un 2% busca respuestas a sus preguntas en plataformas especializadas.Carlos Mateos, coordinador de Salud sin Bulos, asegura a COPE ‘que el acceso a los profesionales sanitarios nunca ha sido fácil, la comunicación con ellos siempre ha estado limitada con el tiempo. Con la pandemia incluso más. Es por ello por lo que nos acostumbramos a usar el móvil, a mirar Internet para cualquier asunto y lógicamente lo vamos a hacer también para nuestra salud. No es que nos fiemos más de una página web. Simplemente que el médico a veces no tiene tiempo o no sabe cómo darte la suficiente información y cuando te están bombardeando continuamente con todo tipo de noticias y tú tienes esa inquietud acabas incluso creyéndote un bulo’.ASÍ HA INFLUIDO LA PANDEMIA y LO QUE MÁS BUSCAMOSEste fenómeno no es nuevo pero se ha acentuado con el acceso constante a Internet y la pandemia. ‘Las consultas en la red, el llamado doctor Google, se ha generalizado por el COVID y desde que los smartphones están al alcance de todos’.Mateos nos dice que desde hace dos años el COVID ha disparado las horas de consulta en Internet. ‘Hay mucho más interés en temas de salud de lo que había antes de la pandemia y claro, el problema es que muchas veces se busca información en las mismas fuentes’. Caldo de cultivo perfecto para la proliferación de bulos. ‘A veces la gente acaba creyéndoselos porque las redes sociales favorecen las relaciones de personas que piensan como tú. Si esas fuentes se dedican a propagar bulos pues puedes acabar creyéndote esas teorías de la conspiración, o por ejemplo que las vacunas no sirven, y desconfiando de tu profesional sanitario’.Le preguntamos cuáles son los bulos más frecuentes. Él los centra precisamente en las vacunas contra el coronavirus y las cuestiones relacionadas con la alimentación. ‘Sobre las vacunas que si son peligrosas, que producen daños en el ADN, que causan infertilidad… y en el caso de la alimentación desde superalimentos que nos van a curar todo, que nos van a prevenir todo tipo de enfermedades a incluso a aditivos que supuestamente nos van a matar, que los tenemos en el supermercado y que los tenemos que tener cuidado. También en general todo lo que tenga relación con enfermedades crónicas, cáncer, curación… siempre está presente’.Y ahí es donde radica el peligro. No solo en creerse el bulo sino llegar con él hasta las últimas consecuencias. ‘Mucha gente que no encuentra soluciones en la medicina convencional acaba buscando en Internet y es verdad que estos bulos te ofrecen soluciones rápidas que la medicina convencional no te puede ofrecer. No te puede ofrecer curaciones desgraciadamente para muchas enfermedades. Muchos pacientes acaban o bien abandonando el tratamiento o desconfiando, no tomándose la medicación…. la verdad que es un peligro para la salud pública como ha dicho la propia OMS’.¿Qué pueden hacer los profesionales sanitarios para frenar esta realidad? Él nos dice que recomendar páginas web con contenidos de calidad y en las que los pacientes puedan ampliar información. En este punto destaca que muchos médicos han aprovechado la pandemia para disparar su capacidad de divulgación a través de las redes sociales ‘algo bueno para aumentar la confianza de las personas’. ‘Además muchos desde que tienen contenidos en páginas web están utilizando las redes sociales, algo que no solo fideliza más a los pacientes sino también favorece que acudan menos a la consulta y se libera así presión asistencial’.

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