A principios de los 80, realizar un cateterismo era una práctica que conllevaba muchos riesgos; de hecho, se efectuaba básicamente para efectuar diagnósticos y era una intervención vetada a los mayores de 65 años. Hoy en día, este procedimiento invasivo, dirigido fundamentalmente a la evaluación del estado de las arterias coronarias, ha avanzado de manera espectacular, permitiendo aumentar la seguridad de la técnica y, por ende, la edad de los pacientes que pueden someterse a ella.

El Hospital Reina Sofía de Córdoba ha conseguido llegar a los 100.000 cateterismos desde que en noviembre de 1977 se practicaron los primeros, todo un «hito», según el director del servicio de Cardiología del complejo sanitario, el doctor Manuel Pan, que destaca que este es uno de los campos en el que más ha avanzado la medicina.

Los cardiólogos intervencionistas realizan una media de 9 a 12 cateterismos diarios, que atienden por la vía urgente o programada. Este procedimiento, seguido de la rehabilitación cardiaca en muchos casos, devuelve calidad de vida al paciente y permite seguir disfrutando de su actividad cotidiana.

Una cifra y una fecha para recordar. 100.000 cateterismos. Se dice pronto

Así es. Han sido 45 años de grandes cambios, sobre todo, a nivel tecnológico; y muchos profesionales que han participado y hecho posible que el Reina Sofía llegue hoy a esa cifra. Sentimos una gran alegría y este jueves tendremos un acto, un espacio de encuentro para celebrar este hito.

¿Cómo ha evolucionado la técnica desde entonces hasta ahora?

De forma tremenda. Cuando llegué de residente al hospital, los cateterismos solo se realizaban para diagnóstico; hoy en día permiten tratar determinadas afecciones cardíacas, como la obstrucción de las arterias o los latidos irregularesera. Desde el punto de vista de la imagen que ahora ofrecen los equipos el cambio ha sido espectacular, ya que permiten una gran nitidez. Todo esto ha llevado a una mayor seguridad del procedimiento y a aumentar el perfil de los pacientes que se pueden someter a esta técnica. <iframe width=»510″ height=»350″ src=»https://www.youtube.com/embed/Hpseh5JT2OE» title=»YouTube video player» frameborder=»0″ allow=»accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture» allowfullscreen></iframe>

¿Qué factores han contribuido a aumentar la seguridad de las intervenciones?

Pues la mejora de los equipos, así como el conocimiento en general de las patologías cardíacas que han permitido no llevar a cabo cirigías en pacientes más frágiles evitando, de esta manera, las operaciones a corazón abierto.

¿Cuál es el perfil del paciente que se somete a este tipo de intervención?

En los casos de angina de pecho e infarto siempre ha habido una mayor proporción de hombres; sin embargo, el tabaco y los malos hábitos están igualando cada vez más los grupos. Tenemos sobre todo pacientes mayores, pero el tope que determina la realización de este procedimiento no es la edad; de hecho, realizamos un cateterismo a una mujer de 103 años que había sufrido un infarto y cumplió los 104 la semana pasada. Ahora se valora la fragilidad del enfermo: hay ancianos que pueden someterse a esta técnica sin problemas y jóvenes con comorbilidades a los que no se puede hacer un cateterismo.

¿Cuándo es necesaria esta intervención?

Para tratar enfermedades coronarias, infartos, anginas, estenosis de la válvula aórtica, enfermedades congénitas, y arritmias, entre otras.

¿A cuántos cordobeses atienden con dolencias cardíacas susceptibles de someterse a un cateterismo? ¿Cuántos estiman que hay en la provincia?

Nosotros realizamos unos 5.000 cateterismos globales al año. Con la pandemia bajó un poco el número y ahora está volviendo a subir. Como ejemplo, en el caso de los infartos, atendemos unos 320 año año y, curiosamente, son más frecuentes en los meses de invierno.

¿En qué grado afectan este tipo de dolencias a la población infantil?

Las cardiopatías congénitas, que son las que precisan en los menores un cateterismo, están bajando mucho. Ahora, intraútero, se pueden detectar y quizá por eso haya menos. No obstante, en el hospital atendemos a niños de otros países que tienen malformaciones en el corazón o en los vasos sanguíneos adyacentes.

¿Cuál es el porcentaje de éxito de la intervención? ¿Qué riesgos conlleva?

Es difícil de valorar de forma general, porque depende de la patología y del estado en el que el paciente llega al cateterismo. Eso sí, la vía del abordaje por la muñeca en lugar de por la femoral ha reducido el riesgo de hemorragia casi al 100% (si sucede es excepcional) en enfermos coronarios y de anginas.

¿Cuáles son los factores de riesgo que pueden llevar a una enfermedad cardíaca y a un posterior cateterismo?

Los factores de riesgo, que no significa que sean causas directas, son la hipertensión, el colesteron, la diabetes, el tabaco, la inactividad que conduce a la obesidad y sobrepeso y la herencia familiar. La mayoría se pueden corregir y reducir la probabilidad de sufrir una afección cardíaca.

¿Cuáles son los síntomas que alertan de una dolencia cardíaca susceptible de resolver con un cateterismo?

Son muy variables y dependen de la enfermedad: por ejemplo, en una angina de pecho y en los infartos lo que se suele sentir en una opresión en el pecho, en el lado izquierdo, que puede irradiar a los brazos y a la mandíbula. Otro síntoma es es el ahogo, que puede ser debido a una insuficiencia cardíaca. Luego se pueden dar mareos, síncopes, palpitaciones… Todo lo que sea anormal debe consultarse con un médico.

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