Los personajes de esta historia son León, Isidoro e Irene. Son los nombres que usa el Tribunal Supremo para identificarlos. León e Irene, un matrimonio sevillano, estaban en trámites de divorcio y habían quedado para la entrega de los hijos. Irene se presentó con Isidoro, su nuevo novio. Era el excuñado de León, pues había sido marido de la hermana de éste. Aquella cita terminó como «el Rosario de la Aurora». León sufrió una lesión genital que tardó siete meses en curar.

En diciembre de 2019 la Audiencia de Sevilla condenó a los dos hombres a un año y tres meses de cárcel por un delito de lesiones. Además, Isidoro tenía que indemnizar con dos mil euros a León, a quien le absolvieron de un delito de maltrato denunciado por su exmujer.

Aquella decisión no contentó a ninguno de los tres protagonistas de esta historia, cuyos abogados llevaron el pleito hasta el Tribunal Supremo con sus correspondientes recursos de casación por infracción de ley, quebrantamiento de forma y infracción de precepto constitucional.

El Supremo, según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, ha desestimado las alegaciones expuestas por los tres implicados y ha confirmado la sentencia de de diciembre de 2019 dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla de forma íntegra.

Los hechos juzgados tuvieron lugar hace casi nueve años, el 15 de septiembre de 2013. Pasaban pocos minutos de las cinco de la tarde, cuando León se presentó en el domicilio de su exmujer, en la capital andaluza, con la que estaba en trámites de divorcio y con la que tenía dos hijos en común.

Precisamente, el motivo de la cita era la entrega de los niños. En el encuentro se produjo en la calle. Irene se presentó con Isidoro, que era su nueva pareja y que había sido marido de la hermana de León. Esto es, eran excuñados.

Un mordisco en el pecho
En este momento, según se recoge en los hechos probados por ambos tribunales, «se inició una discusión por cuestiones referentes a los menores, la cual degeneró en enfrentamiento entre León e Isidoro«, quienes »comenzaron a intercambiar golpes el uno contra el otro«.

Isidoro le propinó un golpe en la zona genital a León, llegando a caer ambos al suelo, momento en el que Isidoro le dio un mordisco a su excuñado en la zona del pecho. Como consecuencia de estos hechos Leon sufrió erosiones y contusiones múltiples, herida por mordedura en zona pectoral izquierda, con pérdida de sustancia, así como contusión genital, para cuya curación precisó de tratamiento médico, tardando en sanar 211 días, casi siete meses, quedándole secuela de perjuicio estético.

Por su parte, Isidoro, como consecuencia de los golpes recibidos en la pelea con León, sufrió fractura de los huesos propios de la nariz y de tórax, para cuya curación precisó de tratamiento médico, tardando en curar 20 días.

El tribunal no considera probado que León hubiese empujado a Irene de manera intencionada, si bien en el curso de la pelea entre ambos varones ella cayó al suelo, sufriendo una contusión en la rodilla izquierda.

Tampoco consta, según los magistrados, que en el curso de estos hechos Isidoro amenazase a León con actos o expresiones no comprendidas en el propio enfrentamiento. La Audiencia de Sevilla y ahora el Supremo condenan a los dos varones a un año y tres meses de cárcel por un delito de lesiones fruto de «una reyerta» entre dos personas.

León, entre sus argumentos recogidos en el recursos de casación, exponía las secuelas que sufría por la agresión genital: disfunción eréctil y depresión. En este sentido, indicaba que no se habían tenido en cuenta, aunque la sentencia recogía que esto no había sido probado, pues no se había aportado prueba alguna.

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